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28/03/2006

Elecciones 2006. Informe N° 1

 


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Todo se encuentra listo ya para el comienzo de las elecciones, durante la mañana de este martes 28 de Marzo.

En esta nota, una reseña del marco en el que estas suceden, y las últimas novedades previas al inicio del acto eleccionario.

El Sistema político en Israel

Este martes los ciudadanos israelíes elegirán a sus 120 representantes en el parlamento para los próximos 4 años. Y lo hacen en un distrito único, por lo que el número de escaños que los partidos consiguen en la Kneset es exactamente proporcional al número de votos recibidos.

La única condición previa es haber superado el 2% de los votos, un límite que se ha elevado dos veces en los últimos catorce años con el objetivo de reducir la atomización del parlamento.

En Israel no existe el voto por correo, por lo que aquellos que el martes no se encuentren en el país perderán la posibilidad de votar. Tan sólo han podido hacerlo los militares y representantes diplomáticos acreditados en el extranjero.

Luego de las elecciones: 28 días para formar Gobierno

Al cabeza de lista del partido más votado, el presidente Katsav le encargará la tarea de formar gobierno, para lo cual dispone de 28 días. Si éste no lo lograra, y otro candidato informara al presidente de que sí es capaz de hacerlo, le sería encargada la tarea.

Parlamento más homogéneo

La irrupción en el escenario político israelí de un tercer gran partido “nacional” podría contribuir a la existencia de un parlamento más homogéneo, que facilite la gobernabilidad.

Las encuestas pronostican una clara victoria de Kadima, pero el interés no sólo se centra en conocer quién será el segundo partido más votado, sino también la diferencia con el tercero.

Es decir, si Likud o el Partido Laborista quedan descolgados con menos de una veintena de escaños.

Si tanto uno como otro logran mantenerse, podría suponer el inicio de una nueva etapa en la política israelí, en la que convivirían tres partidos orientados a todo el electorado, pero de ideologías distintas: un partido “centrista”, uno de derechas y otro de izquierdas.

Esto, que sería una verdadera novedad en Israel, supondría la culminación de varias tentativas de crear un partido de centro que se alzara como una verdadera alternativa a laboristas y Likud.

Primer intento de alternativa: Hay que remontarse a 1977 para encontrar el primer intento serio de crear un partido-alternativa. El Dash tuvo un gran éxito electoral y su irrupción contribuyó decisivamente a la primera derrota electoral del Partido Laborista, que había dominado la escena política desde la creación del Estado de Israel.

Su éxito fue excesivamente breve, pues se dividió apenas tres años después de su creación.

Tercera Vía, Partido de Centro, Nuevo Camino, Gesher,… los esfuerzos se acentuaron durante la última década, pero ninguna cuajó. Shinui supuso el último intento, pero su perfil radicalmente laico le ha alejado de esa posición de centro.

Se abre, pues, un período de incertidumbre en el panorama político israelí. Un éxito laborista facilitaría enormemente la renovación que las bases del partido llevan años pidiendo a gritos.

Nueva etapa política: Un fracaso del Likud de Netanyahu podría contribuir a la creación a medio plazo de un único gran partido de derechas, cuya formación viene reclamando el líder de la extrema derecha Benny Elon.

Un buen resultado de ambos partidos podría abrir una nueva etapa política en Israel, marcada por la existencia de tres partidos “generalistas”.

Esto debería facilitar la estabilidad, con gobiernos más homogéneos ideológicamente, ya sea orientados hacia la derecha o la izquierda, en los que los partidos pequeños no sean tan decisivos. Para ello hace falta, ante todo, que Kadima se consolide como un partido de centro.

El voto latino

La mayoría de los israelíes de origen latinoamericano seguirá la tendencia del resto de sus compatriotas y votará por Kadima, el partido centrista del premier Ariel Sharon, pero también con una inclinación hacia la izquierda que, se asegura aquí, es característica de ese segmento de la población.

Se estima que entre unos 100.000 y 150.000 israelíes nacieron en América Latina y llegaron a este país a lo largo de sus casi sesenta años de existencia. Un 50 por ciento, según cálculos informales, proviene de Argentina, donde reside precisamente la colectividad judía más grande del continente después de Estados Unidos.

Le siguen los uruguayos, los brasileños y los mexicanos, en ese orden, siempre según las estimaciones de las organizaciones de inmigrantes latinoamericanos.

El peso de los votantes de origen latinoamericano es, a causa de su corto número entre una población de 6,2 millones de personas, relativamente liviano, en especial si se lo compara con el de los inmigrantes rusos.

En los últimas dos décadas, alrededor de un millón de inmigrantes llegaron a Israel desde la Unión Soviética, primero, y luego desde Rusia, y ahora cuentan con un poderoso partido de rusoparlantes, Israel Beiteinu, que está luchando con el derechista Likud por el tercer puesto en las elecciones y podría obtener alrededor de quince escaños en el parlamento.

Las últimas informaciones y encuestas: Kadima pierde terreno mientras Israel Beitenu amenaza la supremacía del Likud

El partido derechista Likud trató de movilizar a todas sus fuerzas en el terreno para impedir un descalabro político en los comicios del martes, ya que según una última encuesta, se vaticina la irrupción como formación dominante en el campo nacionalista de Israel Beitenu, hasta ahora con un papel residual. La voz de alarma la ha dado una encuesta divulgada por el Canal 2 de la televisión israelí, según la cual Israel Beitenu, que hasta ahora contaba con tres escaños en la Kneset, sobrepasaría al Likud en número de diputados, y le desplaza como primera fuerza nacionalista por primera vez en la historia de este país.

El sondeo, que el lunes ha generado un amplio debate en la opinión pública israelí, fue realizado por el instituto Maagar Mohot, y ha llamado la atención porque concede al Likud sólo 12 diputados, frente a los 15 que obtendría Israel Beitenu, expresión que en lengua hebrea significa Israel es nuestro hogar. Ese resultado, que no ha sido avalado por ninguno de los otros sondeos difundidos el lunes, significaría que Israel Beitenu se convertiría en la tercera fuerza política en el Parlamento, lo que, por ende, supondría un fracaso personal del líder del Likud, el ex primer ministro Benjamín Netanyahu. El resto de las encuestas dan la victoria al Kadima del primer ministro en funciones Ehud Olmert con entre 33 y 36 escaños, por debajo de los 40 que el partido esperaba obtener, mientras que la escasa diferencia que separa a laboristas y Likud hace augurar que los indecisos jugarán un papel clave.

Ante el escenario de un avance del Israel Beitenu, fuentes del Likud han confirmado que el partido ha lanzado el lunes “una campaña de última hora para salvar la situación”, a cargo de la que ha estado personalmente el ex ministro Uzi Landau, quien trajo a Netanyahu a la política israelí cuando aún era un estudiante universitario en Estados Unidos. Según el diario Maariv, que cita fuentes del propio Likud, “el objetivo de la campaña es alertar a los votantes derechistas en el sentido de que si no introducen en la urna la papeleta del Likud, el partido será irrelevante y ello conducirá a un dominio completo de la izquierda”.

“No todos los resultados de las encuestas molestan a Netanyahu, pero hay que reconocer que hay algunas que son raras”, ha dicho uno de sus asesores sin revelar. Raro, porque los sondeos no se ponen de acuerdo en cuanto a la verdadera fuerza de un partido como Israel Beitenu, formado inicialmente por emigrantes nacionalistas llegados de la ex Unión Soviética, pero que con el tiempo parece haber atraído también a israelíes nativos. Algunos de esos sondeos vaticinan a Israel Beitenu tan sólo siete diputados, mientras que el resto de las encuestas, a excepción de la del Canal 2, un mínimo de 10 ó 12, lo que en sí representa ya un éxito considerable para un partido de naturaleza radical como éste.

Israel Beitenu fue creado en 1999 por Avigdor (Ivet) Liberman, ex director general del Likud y de la Oficina del Primer Ministro durante el gobierno de Netanyahu entre 1996 y 1999. Los escándalos que sacudieron su gestión le apartaron del Likud y Liberman fue alentado por su propio mentor político para que creara un partido con el que apelar a los inmigrantes rusos, a fin de formar una futura alianza entre ambos. Pero las elecciones de 1999 las ganó el laborista Ehud Barak, y Liberman ya nunca regresaría al partido en el que había militado durante años.

En los últimos días de la campaña, Netanyahu ha advertido a los nacionalistas de que Liberman se sumará a un gobierno dirigido por Olmert, líder del centrista Kadima (también nuevo en estos comicios y que sigue siendo el favorito) y del que asimismo formará parte la izquierda pacifista.

La ideología de Liberman es tan confusa como las encuestas. Apela abiertamente a la expulsión de todos los árabes de Israel a cambio de una indemnización -a fin de preservar el carácter judío de Israel-, pero tiene en los primeros puestos de su lista a personajes como Sofa Landberg, ex aliada del líder laborista Shimon Peres, a la sazón integrado ahora en Kadima. Asimismo, Israel Beitenu tiene en puestos de relevancia en su lista a un periodista de izquierdas y a un político que en el pasado se expresó a favor de dividir Jerusalén entre israelíes y palestinos.

Un poco de historia…

En 1968, la formación política Mapai se fusionó con otros partidos para formar lo que hoy se conoce como el Partido Laborista de Israel (Avodá).

El 21 de noviembre de 2005, Sharon, junto a varios ministros y miembros de la Knesset, salieron del Likud a raíz de los desacuerdos internos en relación al plan de retirada de Gaza y las negociaciones sobre el estatus final de Cisjordania.

Sharon formó un nuevo partido, Kadima, que se presentará a las próximas elecciones, en marzo de 2006. Hasta entonces, estaba previsto que Sharon continuara como primer ministro sin mayoría parlamentaria, tras la salida de los ministros laboristas del gobierno de unidad nacional.

Tras el infarto cerebral que sufrió Sharon el pasado 4 de enero, Ehud Olmert asumió el cargo de primer ministro en funciones mientras se aguardan los resultados sobre el estado de salud.

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28/03/2006

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