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12 April 2006 - י"ד ניסן תשס"ו

Vigencia de la Hagadá de Pésaj en el mundo contemporáneo

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La Hagadá de Pésaj es uno de los textos más íntimamente ligados a todas aquellas costumbres, tradiciones y sentimientos que conforman y reflejan la esencia misma del judaísmo.
Y le dirás a tu hijo ese día: “Es a causa de lo que hizo conmigo el Eterno, cuando salí de Egipto” (Éxodo 13:8). Este versículo da origen y justificación a la Hagadá, el relato de la liberación del pueblo de Israel y el cual constituye el punto crucial de la festividad de Pésaj.

La palabra Hagadá posee en hebreo el doble significado de “narración” y “leyenda”. Sin embargo, narración y leyenda no son conceptos incompatibles ni excluyentes.

Narración sugiere relato verídico y exacto. Pero leyenda va más allá de lo que es la verdad simple y franca para elevarnos al nivel de la moraleja y de la enseñanza. Y de ese modo, nos hace ver lo que hay oculto y detrás de la mera descripción de los hechos y de los acontecimientos.

Lo primero que acude a la mente de todo judío al escuchar la palabra Pésaj es la imagen de la familia reunida alrededor de la mesa del Séder, la cena pascual, leyendo y escuchando la Hagadá, el tradicional relato acerca de la salida de Egipto, repetido una y otra vez, año tras año y generación tras generación.

Juntos, padres e hijos, abuelos y nietos, y todos aquellos amigos y conocidos que se han unido a la fiesta, celebrando y sorprendiéndose de los mismos comentarios y opiniones que ya han escuchado tal vez docenas de veces.

Por eso los niños son el corazón de la fiesta de Pésaj. Aquellos pequeños que poco a poco se inician y se introducen en el hermoso ritual de la Hagadá, y para quienes todo lo que se dice y todo lo que se hace aún conserva el genuino y cautivador encanto de lo novedoso.

Y también por eso mismo, en función de los niños, la Hagadá es enseñanza y unión familiar, transmisión de valores y de principios, y la feliz conjunción de generaciones presentes, pasadas y futuras.

Cuando esos niños a su vez, con el favor de Dios, se transformen en padres, también leerán y explicarán la Hagadá a sus hijos. De ese modo, el ciclo quedará perpetuado.

Todo el ritual de Pésaj está colmado de profundos simbolismos y de variadas analogías.

De este ritual se deriva un extenso conjunto de términos que conforman un verdadero léxico. Para el neófito, este vocabulario da la impresión de ser un extraño y misterioso código.

La misma palabra Pésaj está llena de numerosos significados y diversas interpretaciones, y mucho se puede decir acerca de ella. En hebreo quiere decir “Pascua”, y se refiere en particular a la “Pascua de los Panes sin Levadura”.

Pero en su sentido literal la palabra Pésaj significa “pasar por alto”, y en este caso se refiere a la protección que brindó Dios a los hogares de los israelitas, en vísperas de su liberación, salvándolos de todo peligro.

Pésaj también significa “cordero”, en alusión al sacrificio ritual llevado a cabo antes de la salida de Egipto, que señaló la compenetración espiritual del Pueblo de Israel con el Todopoderoso.

Por medio del simbolismo de este importante sacrificio, el Pueblo de Israel ligó a Dios eternamente su existencia y su destino.

La palabra Pésaj es, por supuesto, sinónimo de la “salida de Egipto”. También del “fin de la servidumbre” y del “nacimiento de una nación”.

Pero además, y sobre todas las cosas, Pésaj significa “libertad”. Libertad que por obra de Dios llegó a un mundo sin esperanzas, que se hallaba para aquel entonces sumido en la idolatría, en la ignorancia y en la esclavitud.

Para el judaísmo, la libertad no sólo posee la connotación de liberación física, sino también -y necesariamente- la de liberación espiritual.

Esto implica un alto grado de compromiso que se expresa a través de un elevado sentido de la responsabilidad individual y colectiva, y de un exigente concepto acerca de la dignidad del ser humano, muy propio del judaísmo.

Pésaj es también el preámbulo de la entrega de la Torá, la Santa Ley de Dios, ante el monte Sinaí. Pues con esta finalidad fue liberado el pueblo de Israel.

Sucede, y esa es la convicción del judaísmo, de que el estudio y el cumplimiento de la Torá posee una connotación universal que algún día conducirá a la Humanidad a conseguir la plena paz, la completa armonía y la auténtica felicidad.

La festividad de Pésaj marca y sella de manera definitiva al pueblo de Israel.

Constituye una invitación continua a la humildad, y un rechazo a la soberbia y a la arrogancia, pues plantea y establece la pequeñez del hombre ante la magnificencia de la naturaleza y del universo creado por mano del Todopoderoso.

Pésaj significa también que fuimos esclavos y extraños en una tierra que no era la nuestra, y que estuvimos desprovistos de la sabiduría de la Torá.

Es decir, que el pueblo de Israel se encontraba prácticamente desnudo ante la vida y ante el mundo sin poder encontrar su rumbo.

Por eso el judaísmo preconiza toda una serie de atenciones con el extranjero, y con quien padece cualquier tipo de servidumbre. También con el huérfano y con la viuda pues, desprotegidos como pueden estarlo el huérfano y la viuda, estuvimos sin el tesoro de la Torá.

Pésaj es el compromiso permanente del pueblo judío con los desposeídos de todas las naciones de la tierra. No sólo con los desposeídos de bienes materiales, sino también con aquellos necesitados de comprensión, de amor y de un camino que los conduzca hacia la espiritualidad.

Pésaj significa, además, la plena convicción de privilegiar y de hacer prevalecer la razón y la justicia por encima de la fuerza y del poder. Vale tanto el derecho del más humilde y pobre de los hombres, como el derecho del más poderoso y rico de los faraones.

El Séder, el orden que se sigue durante la cena pascual, es complejo y está lleno de detalles. Requiere que todo judío se vaya preparando desde un mes antes para poder llevarlo a cabo con exactitud y precisión.

El Séder consta de catorce pasos e incluye tres símbolos fundamentales, cuatro preguntas tradicionales, o más bien cuatro respuestas, la mención a cuatro tipos de hijo, y también cuatro copas de vino que los comensales habrán de tomar durante el transcurso de la noche.

Pero no vayan a creer, como de seguro ya algunos estarán pensando, que esto se trata nada más que de emborracharse.

No, no es así.

Los catorce pasos del Séder, tal como explican nuestros exégetas, se relacionan con el orden y la disciplina, con las cuales el ser humano debe guiar su comportamiento, y en líneas generales organizar su vida.

Estos pasos son:
1. Kadesh, la santificación del vino. Significa que debemos santificar nuestras vidas. Pero, ¿cómo hacerlo? Mediante:

2. Urjatz, el lavado de manos. Es decir, corrigiendo y eliminando nuestras malas acciones.

3. Carpas, el apio que rememora el plato de legumbres con que se daba inicio a todo banquete en la época en que aun existía el Templo de Jerusalén. Significa empezar a actuar, dar inicio a una nueva forma de comportarnos.

4. Yajatz, partir la Matzá (el pan sin levadura) en recuerdo a que el mar Rojo fue dividido milagrosamente para que el pueblo de Israel pudiese huir de sus perseguidores. Partir el pan también significa compartir con el necesitado y solidarizarse con el que padece. Acompañar a quien sufre de por sí es comenzar a dar alivio a su sufrimiento.

5. Maguid, que es la lectura de la Hagadá, el relato de la salida de Egipto como ya hemos dicho. El compromiso de educar a nuestros hijos para que se conduzcan por el camino del bien.

6. Rojtza, otra vez el lavado de manos. Ahora acompañado de una bendición. Para el judaísmo, el lavado de manos trasciende su evidente finalidad higiénica para convertirse en todo un ceremonial de purificación física y espiritual. Significa no sólo santificarnos para una ocasión especial, sino también vivir y mantenernos en santidad.

7. Motzi Matzá, la bendición sobre el pan, alimento fundamental del hombre, que como es Pésaj debe ser un pan sin levadura. Y a continuación, la bendición específica sobre la Matzá, que como ya hemos dicho, es el pan ácimo. Motzi / Matzá significan erradicar el odio de nuestros corazones. Así como la rivalidad y la pelea.

8. Maror, comer las hierbas amargas (usualmente lechuga) que nos recuerdan la dureza de la esclavitud. Se refiere a los momentos difíciles por los que todos atravesamos alguna vez.

9. Korej, comer la mezcla de Matzá con las hierbas amargas que rememoran los sacrificios que se llevaban a cabo en el Templo. Quiere decir que debemos aprender a sobrellevar la adversidad, y siempre continuar hacia delante.

10. Shulján Orej, la mesa está lista y ya todos nos disponemos a disfrutar de la cena festiva. Significa la unión y la armonía familiar.

11. Tzafún, palabra que literalmente significa “escondido”. Se refiere a un trozo de Matzá que se oculta durante toda la cena debajo del mantel. Este trozo de pan sin levadura recibe el nombre de Afikomán, símbolo del sacrificio pascual. Alude a todo aquello que la vida nos tiene reservado en el futuro.

12. Barej, dar gracias por los manjares que hemos disfrutado. Gracias por todos los bienes recibidos. Y por eso:

13. Halel, alabar y agradecer a Dios Todopoderoso.

14. Nirtzá, hacemos votos para que nuestra celebración haya encontrado la aceptación divina. Quiere decir que si ponemos orden y equilibrio en nuestra vida, nuestra existencia será buena y satisfactoria.

Los tres símbolos fundamentales de la festividad son: Pésaj, Matzá y Maror.

Pésaj, en este caso, se refiere al cordero pascual. Matzá es el pan ácimo, es decir, sin levadura. Y Maror son las hierbas amargas.

El cordero simboliza el pacto con Dios. El pan sin levadura simboliza la forma súbita en que el pueblo de Israel fue liberado antes de lo que tarda en leudar la masa. Las hierbas amargas son una alusión, como ya hemos dicho, a la amargura de la esclavitud.

Desde el punto de vista ético, el cordero significa corregir nuestra conducta. El pan sin levadura, vivir sin arrogancia. Y las hierbas amargas, la solidaridad con el necesitado.

Opinaba Rabí Gamliel, importante sabio judío del siglo I, que explicar estos tres símbolos a nuestros hijos constituye lo más relevante de toda la pascua.

Pésaj es patrimonio del pueblo judío pero también, e indiscutiblemente, patrimonio de la Humanidad entera. Bajo esta perspectiva es que Pésaj verdaderamente alcanza su más pleno y profundo significado.

Autor: Rabino Isaac Cohén - Nuevo Mundo Israelita Digital

Que pasen todos Uds. un feliz Pesaj. Jag Sameaj !!!
El Equipo de Noti-Israel


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Comments are locked.

.ricardo dijo el 12 de April, 2006:

MUY BUENA,la nota. JAG PESAJ SAMEAJ a todo el equipo de NOTI ISRAEL.

.Yeshua Lobatón dijo el 13 de April, 2006:

Inspirador, refrigerante, elevador y sencillo, gracias por exponer estos detalles sobre Nuestro Pesaj, Jag Sameaj a todo Noti Israel y a toda la diaspora.
Shalom

.Lilly dijo el 14 de April, 2006:

Muy bueno el articulo sibre Pesaj su simbolismo y significado y laa necesidad de transmitirlo a las generaciones venideras
JAD SAMEAY

.katherine montoya dijo el 16 de April, 2006:

muy buena la informacion sobre el pasaj, y espero que sigan publicando informacion sobre las festividades o conmemoraciones que tine nuestro pueblo.

Shalom

.katherine montoya dijo el 16 de April, 2006:

Shalom
muy buena la informacion sobre el pasaj, y espero que sigan publicando informacion sobre las festividades o conmemoraciones que tine nuestro pueblo .

Shalom