25 April 2006 - כ"ז ניסן תשס"ו
Israel: prosperidad y pobreza de fondo
Un aparente apetito consumista insaciable y un próspero sector de servicios financieros, ofrecen pruebas visibles de lo que han venido diciendo economistas y políticos: que Israel superó la recesión.
El año pasado, la economía israelí se expandió con una rapidez como no ocurría en mucho tiempo estimulada por un sano crecimiento de las exportaciones, la fortaleza del sector tecnológico y un clima favorable para las inversiones.
Para este año, se espera que la economía siga creciendo.
Sin embargo, junto a todos los signos externos de crecimiento y prosperidad, también hay evidencias de que la riqueza no alcanza a todos.
La pujanza económica israelí ha creado, paradójicamente, una mayor separación entre los ricos y los pobres, y como consecuencia, se han debilitado algunos de los valores que tradicionalmente unían al país.
Las cifras del gobierno revelan que uno de cada tres niños en Israel vive en la pobreza, y esto muestra una erosión en los valores de justicia social y solidaridad.
Y la situación empeora.
Según datos del Instituto Nacional del Seguro, las cifras de pobres crecieron del 15 % en la década de los años noventa al 20% en la actualidad.
Ahora Israel es el segundo país, después de Estados Unidos, en la lista de desigualdad en las naciones desarrolladas.
“Ser pobre entre los pobres no es tan malo. En cambio, ser pobre en una sociedad tan orientada al consumo, como es hoy la sociedad israelí, genera muchos problemas”, comentó Iosi Katan, profesor universitario de Tel Aviv.
Amenaza de seguridad
Árabes israelíes y judíos ultra ortodoxos - quienes tienden a tener familias grandes con una sola fuente de ingresos- figuran generalmente entre la población por debajo de la línea de pobreza.
Los líderes religiosos han logrado hacer de la situación económica de este sector una elemento clave en la campaña que precedió a las elecciones de este 28 de marzo.
Los candidatos han hablado de las “destructivas consecuencias de la pobreza” y los economistas dicen que la desigualdad “es una amenaza de seguridad nacional”.
Esta última opinión la sostiene el economista Daniel Gottlieb, de la Universidad Ben Gurion, y consejero del Banco de Israel.
Para él, “la pobreza puede convertirse en una amenaza potencial para la estabilidad del país si no nos ocupamos de solucionarla”.
Pero pocos integrantes de la próspera clase media israelí miran más allá de las cifras rutilantes que indican un crecimiento del Producto Interno Bruto en 2005 del 5.2%. En 2004 el crecimiento fue de 4.4% y en 2003 de 1.7%.
Optimismo
Este año el crecimiento deberá ser menor que el año pasado debido -según los economistas- a causas como la victoria electoral de la organización militante Hamás en las elecciones palestinas de enero último.
Aunque la victoria de Hamás introduce un elemento de inestabilidad y las economías palestina e israelí están indisolublemente unidas, esta no es la única causa de la previsible reducción del crecimiento.
Israel es también vulnerable a las dificultades económicas de los mayores mercados de sus exportaciones, Estados Unidos y los países europeos.
No obstante, se prevé un crecimiento saludable que los expertos ubican entre el 4.2 y el 4.5%.
Los especialistas se sienten optimistas igualmente en cuanto a otros indicadores como control inflacionario, y creen que el desempleo se mantendrá por debajo del 9%.
Todo esto deberá crear un ambiente de confianza, en el cual las empresas israelíes podrán seguir funcionando con eficacia, a pesar de que -en opinión de algunos- estas siguen subvaloradas por el elemento de los atentados suicidas.
La visión predominante para este año es, en resumen, positiva: no tan bueno como 2005 aunque, a pesar de todo, bueno.
Autor: Jorn Madslien - BBC Economía, Jerusalem
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