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29/05/2006

Ariel Sharón fue trasladado a un hospital de Tel Aviv

 

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El ex premier israelí, en coma desde enero, fue trasladado hoy al hospital Shiba, que se especializa en el tratamiento de las víctimas de accidentes cerebrales. No se informó si su estado de salud empeoró en las últimas horas.

El ex Primer Ministro israelí Ariel Sharón, en coma desde enero luego de un ataque cerebral, fue trasladado esta mañana del hospital Hadasa de Jerusalem al de Shiba, en Tel Aviv. Este último, según informaron, se especializa en el tratamiento de las víctimas de accidentes cerebrales.

Desde su ingreso al hospital Hadaza -el 4 de enero- Sharón, de 78 años, no salió nunca del estado de coma. Su condición sigue siendo calificada de “grave pero estable”.

Un vocero del hospital Hadaza confirmó el traslado y precisó que varios miembros de la familia del ex Primer Ministro acompañaron la ambulancia que lo trasportó.

El motivo del cambio de hospital –según trascendió- es reforzar sus capacidades respiratorias y reducir su dependencia de los aparatos de ayuda que lo mantienen en vida hasta ahora.

Tras el ataque cerebral, Ariel Sharón fue declarado incapacitado para ejercer el poder. Ehud Olmert lo sucedió como Primer Ministro interino y luego como Primer Ministro oficial tras su victoria en las elecciones legislativas del 28 de marzo pasado. [Clarin.com]

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29/05/2006

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Comentarios para “Ariel Sharón fue trasladado a un hospital de Tel Aviv”


  1. José Antonio María expresa que:

    ¿Cuándo lo vais a llevar a su casa del desierto?
    Él ya es como una planta, fuertemente sustentada por sus raíces que penetran la tierra de ese Israel que llegó, ayudó a gestar.
    Esa tierra que nos sustenta y nos nutre, permitiéndonos ser ante la luz del Sol. Dotándonos de corporeidad.
    Y en absorbiendo agua, ansiosa de la luz, deseoso de vida, se yergue y se eleva mecida por el aire, desplegando sus hojas por captar más luz, que esa que en el desierto irradia, reverberándolo en luz.
    Ante el calor del sol, amando la plegaria que llega con la luz.
    Tan sólo necesita que lo quieran.
    Que unas manos atentas se preocupen del.
    Algo de agua que le sirva de sustento, sombra y luz.
    Sobre esa tierra del desierto, seca, casi marchita. Quemada por el sol, que en exceso se descarga sobre él.
    Algo que lo proteja del frío de la noche.
    El calor de sentirse seguro, abrigado, protegido por aquellos a los que sirvió de protección él.
    Una casa, un lugar, dónde protegerse del frío y del calor que en exceso, quien es viejo, anciano de su edad, ya no le posible a la intemperie soportar.
    Permitid que aquellos que le amaron. Que se sintieron protegidos por él.
    Cuando piensen en él, puedan sentir en sus adentros, con plena convicción. Está bien.
    Tan sólo espera el momento en que lo reclame junto a si, el Señor nuestro Dios.
    Y sea su muerte vida, aspiración de ser, que no puede jamás llegar a fenecer.
    Siendo el polvo de su cuerpo quien descanse, batido por el viento, que barre cimas y collados, árboles y desierto, en esa tierra, su hogar, dentro de Israel.
    Y el alma pura, que aspiró a Dios, un día de su acontecer. Pueda ser pesada en la balanza que mide su fiel; teniendo a un lado, sus actos, cuanto hizo y no hizo, y al otro lado, el peso del sentimiento de su corazón.
    Y sea el perfecto equilibrio, lo que mida de él.
    Recto, mirando al cielo, en vertical perfecta dejando 90º sobre el nivel, entre ambos lados se mantuvo el fiel.
    Y aun cuando muera estará vivo.
    Su alma se salvó. Fueron muchos quienes se sintieron acogidos por su protección.
    Su ayuda fue crucial.
    A todos desinteresadamente amó, por amor a su Dios.
    Fue grueso el canto de la moneda del diezmo que entregó al Señor nuestro Dios.
    Esa corporeidad que ambos lados abrazan definiendo la ley.
    El amor al prójimo y el amor al Señor nuestro Dios.
    Ese grosor que se encuentra entre ambas caras y que es el nuestro propio espacio tiempo quien ha de definir. Ser y estar en el mundo, ante la santa presencia del Señor nuestro Dios.
    Albricias.
    Loado sea el Señor nuestro Dios.
    Por que uno de sus hijos en pos de Él caminó.
    Pues es mucha la esperanza que suscitó.
    No fue por gusto. Sino por verdadera necesidad, por lo que se creó el estado de Israel.
    ¡Con lo bonito que es ser judío! ¡Y que te dejen serlo! Andando, siendo por el mundo.
    Como manera de ser y de estar; de tener los pies sobre la tierra; de andar, de ir por el mundo; de ser en la vida; con ese talante que define a una cultura, que ama al Señor nuestro Dios por encima de todas las cosas.
    Pero no olvides hermano; tú que cumples la palabra de Dios. Que está en el sentimiento de mi corazón. Que dónde quiera que estés, sea tu casa como la mía, uno de los hogares que pueblan la ciudad de Jerusalén. Ciudad santa al Señor nuestro Dios.
    Ese es el campo, ciudad abierta, que no se puede medir. Ni contar a aquellos que lo pueblan o habitan. Pues es patrimonio del Señor nuestro Dios el poderlo hacer.
    Pues al final. Cuando concluyan los días y las noches de nuestro acontecer. Todos y cada uno de nosotros seremos juzgados, por aquello que somos o pretendemos ser. Sacerdotes que según su entendimiento y propio sentir. En suplica a Dios elevan, entregan y ofrecen, ese su alimento, para que pueda vivir en la Tierra junto a nosotros.