11 September 2006 - י"ח אלול תשס"ו
El Ejército admite errores y critica al gobierno obierno
Altos oficiales de la Dirección General del Ejército asumieron errores y otros critican al gobierno por extender operaciones poco antes del cese de fuego.
“No hay duda que deberíamos haber hecho las cosas diferente”, dijo un miembro de la Dirección General del Ejercito, admitiendo por primera vez que los militares han cometido muchos errores en la dirección de la guerra en el Líbano.
El mismo General dijo que el Ejército fracasó en detener los disparos de katiushka por parte del Hezbollá que lanzó unos 4000 cohetes sobre el norte israelí durante 33 días de lucha.
“Hemos fallado en intentar lograr este objetivo”, dijo el oficial. “El número de cohetes lanzados fue alto durante toda la guerra y tuvo un promedio de 200 hasta el último día”.
Ex generales y reservistas serán miembros de equipos que investigarán errores del Ejército durante la contienda.
Por otro lado se dio a conocer que altos oficiales del ejército israelí, entre ellos el Brigadier General Iosi Beiditz, advirtieron al Primer Ministro Olmert de no extender las operaciones militares tras el anuncio de posible cese de fuego.
El gobierno fue criticado duramente por extender las operaciones días antes cuando ya se sabía que habría un cese de fuego provocando decenas de soldados muertos. [El Reloj]
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.José Antonio María dijo el 11 de September, 2006:







Estimado amigo: soldado de Israel. Tú que aspiras como yo, a vivir ante la santa presencia del Señor nuestro Dios. Cuando vuelvas del combate sentirás desazón.
Manchado de la sangre, de la inmundicia, de aquellos que diste muerte; ofreciéndolos en holocausto al Señor nuestro Dios.
Por eso te pedí anteriormente, que no lo hicieses en aras de una ideología. Sino con la conmiseración que siente, aquél que se ve obligado a dar muerte a un perro rabioso, para que la infección no se extienda.
Por eso te pedí que al retornar, ya serena tu alma. Aún con inquietud. Vayas al rabino y le pidas que te dé, de ese pan y de ese vino; que se ofrece a Dios como alimento, para que pueda vivir entre nosotros. Del cual. Sólo el sacerdote a su servicio puede comer.
Es el rito de Melquiceder, sacerdote del Dios Altísimo, en tiempos de Abraham. Del cual tú tienes derecho a comer. Porque ese día fuiste uno de los guerreros que acompañaron a David, tu padre; siendo brazo, diestra, azote del Señor nuestro Dios.
Suplícale al rabino, que te lo dé. Sólo ello te reconfortará. Pues te sientes en la misma desazón, en que se sintió Sansón.
Sin poder comprender ¿cómo tú? Que eres tan pequeño como yo. Has podido realizar tanta proeza. Y es que el Señor nuestro Dios estuvo contigo. No te abandonó.
Y necesitas estar en el alma, ante Él. El Santo de Israel, tu Dios.
El pan y el vino que te ofrecerá el sacerdote (rabino), no es Dios. Es alimento de Dios.
Es pan y vino, está sujeto a temporalidad.
Yo sé que es muy pobre el alimento que le ofrecemos. ¡Pero mi Señor, Tú sabes que no tengo otra cosa que poderte ofrecer!
¡Mi Dios, no puedo darte más, que el sentimiento de mi corazón.!
Recuerda que Alá, Santísima Trinidad, Son Concepto de Dios. Ideas abarcables por el intelecto.
Pero que el santo nombre del Señor nuestro Dios. El del Santo de Israel. Únicamente puede ser pronunciado hacia dentro. Al aspirar el aire de respirar. En el sentimiento del corazón.
¡Saludos!
Simplemente saludos, en el amor de Dios.
Y recuerda amigo, soldado del pueblo de Israel; que antes de tomar el pan y el vino que te ofrezca el sacerdote; éste ha de explicarte, el tan gran compromiso que supone el comer de ese pan y beber de ese vino. Que es, a pesar de su temporalidad, alimento del Señor nuestro Dios.
Lo poco que hoy por hoy, podemos ofrecerle.
Es importante el que prestes atención a cuanto el rabino diga, sacerdote que ofrece el alimento al que es Dios, lo fue y será eternamente. Al Señor nuestro Dios.
Pues te hará pensar.
Y pude ocurrirte, el que ese pan se te atragante y que ni con un sorbo de vino, te pase de la garganta, atragantado a la altura de la nuez.
Pero cuando ese alimento descienda al interior de tu cuerpo, bajando a través del, para pasar a formar parte de tu ser.
Podrás comprender muchas cosas; que hasta ese momento, permanecían ocultas para ti.
Entonces puede que sepas del sentimiento, de aquel profeta del Señor nuestro Dios. Al que le fueron traídas como primicias de la cosecha del año, de un hombre que amaba y respetaba a Dios. Poco más de una docena de panes. Y en tomándolos, el profeta en sus manos; ordeno que fuesen distribuidos como alimento, entre la mucha gente que se arremolinaba en torno de él.
Y aquél que había recibido la orden, le decía: ¿Pero cómo, con poco más de una docena de panes, esperas que podamos dar alimento a la tanta gente que se agolpa junto a ti?
Y el profeta respondió: Repártelo. Pues esto ha dicho el Señor nuestro Dios: No sólo comerán todos hasta saciarse. Sino que además sobrará.
Y todos tuvieron por gran milagro, el que aconteciese así.
No esperéis la salvación del Señor nuestro Dios; actuando anónimamente venida del cielo.
Cuan si fuese mierda, cagada de paloma; que alguno sin sombrero, espera ansioso le caiga en la cabeza.
No es así como nos salva el Señor nuestro Dios. Sino por medio de aquellos que lo poseen, o lo tienen guardado muy dentro de su corazón.
Yo ya, a estas alturas. Poco menos me queda que mi propia voz.
Pero hay otros, más jóvenes y dignos que yo. Capaces de empuñar un arma, teniendo al Señor nuestro Dios, en el sentimiento del corazón.
Y parafraseando a ese Jesús de Nazared, que hará unos dos mil años, anduvo por esa tierra, para mí tan distante.
Quién cada vez que hacía un milagro. Le decía a quién lo había recibido. No he sido yo. Tu fe te ha salvado.
Eres tú quien de veras has hecho el milagro. Haciendo obrar a tu propia fe.
Pues es, en el sentimiento del corazón del hombre y de la mujer; el único verdadero templo, sobre la faz de la Tierra, en dónde puede morar el Señor nuestro Dios.