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19 November 2006 - כ"ח חשון תשס"ז

Israel se codea con los grandes

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El fútbol israelí, durante mucho tiempo considerado de segundo nivel tanto en los torneos de selecciones como de clubes, está descubriendo actualmente nuevas ambiciones. El mejor escaparate de su progresión es su combinado nacional, que, tras el buen papel realizado en la competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006, ha comenzado de forma excelente la pugna por los puestos que dan acceso a la Eurocopa 2008.

Si bien los hombres de Dror Kashtan cedieron los tres puntos (3-4) en casa frente a Croacia en la última jornada de la fase previa, se trata de su primera derrota en un partido oficial desde 2003. Después de caer ante Francia (0-3) en el encuentro de clasificación para la Eurocopa 2004, Israel terminó los encuentros de clasificación para Alemania 2006 sin perder, en un grupo en el que también figuraban Francia, Suiza e Irlanda.

Los hebreos únicamente se quedaron sin viajar a tierras alemanas por su peor diferencia de goles respecto a Suiza. Aunque nunca llegaron a rendirse contra los grandes equipos de la liguilla, tampoco fueron capaces de ganar ninguno de sus encuentros ante ellos, lo que les privó de la que hubiese sido su segunda clasificación mundialista, después de México 1970.

El país de Oriente Próximo disputaba en aquella época la competición preliminar en la Confederación Asiática de Fútbol. Lejos de quedar en ridículo en su primera participación en el torneo, Israel puso en aprietos a Suecia (1-1) y a Italia, futura finalista (0-0), inclinándose tan sólo frente a Uruguay (2-0). Pero después de ese convincente desempeño, el conjunto que viste de azul celeste y blanco volvió a estancarse, sin poder confirmar el potencial exhibido entonces.

Una decisión política puso de nuevo en marcha el fútbol nacional. Israel se integró en la UEFA en 1994, y desde 1991 viene disputando las competiciones en la zona europea. En esta confederación al principio su selección no lograba competir más que por puestos simbólicos, y registró amplias derrotas a manos de los pesos pesados del continente. “Podemos jugar como el mejor equipo del mundo durante diez minutos y como Luxemburgo el resto del partido”, señalaba entonces con ironía Roni Rosenthal, ex delantero de los Reds del Liverpool y leyenda del balompié israelí.

Pero sin hacer ruido, y con la condición de modesto después de haber estado entre los contendientes de mayor nivel de Asia, Israel fue aprendiendo. “Mi equipo ha progresado tanto en treinta meses, desde que juega en la zona europea, como otros en cuarenta años”, reconocía Schlomo Sharf, el seleccionador nacional, en 1995.

Israel volvió a estar verdaderamente en el candelero gracias a una proeza de la que Francia tardaría tiempo en reponerse. El 13 de octubre de 1993, los Bleus recibieron a Israel en la penúltima jornada de la competición preliminar para EEUU 1994. Los hombres de Gérard Houllier sólo necesitaban un punto para asegurarse el pase, e iban ganando 2-1 a pocos minutos del final. Sin embargo, cuando terminó el choque, el marcador mostraba ¡un 2-3 a favor de los visitantes!

A veces la desdicha de unos implica la felicidad de otros, y lo que todavía hoy es recordado como una pesadilla por los franceses se considera el punto de partida del resurgimiento israelí. “Los clubes israelíes empezaron a tener buenos resultados en las competiciones europeas, y cada vez hay más jugadores en el extranjero, lo que supone una ventaja para la selección nacional”, confiesa Abraham Grant, seleccionador entre 2002 y 2006. “Jugamos en Europa, lo que nos permite enfrentarnos a equipos muy buenos y mejorar constantemente”.

Un símbolo de esta progresión es la presencia de internacionales israelíes en los grandes clubes europeos. Rosenthal fue un pionero al militar en el Liverpool y el Tottenham en el decenio de 1990, antes de que Eial Berkovic brillase en el Celtic de Glasgow, el Blackburn y el Manchester City, y Jaim Revivo en el Celta de Vigo, el Fenerbahce y el Galatasaray, ambos de Turquía. Actualmente, Iossi Benayoun hace las delicias de los hinchas del West Ham, Tal Ben Jaim viste los colores del Bolton y Dudu Aouate defiende el arco del Deportivo de La Coruña. Nadie se sorprende ahora de ver a Israel jugar de igual a igual con Inglaterra, Croacia y Rusia en el Grupo E de la fase de clasificación para la Eurocopa 2008.

Y si los “mayores” han progresado con cada encuentro, ¿qué podemos decir de los sub-21? Los muchachos de Guy Levi se impusieron en una eliminatoria a doble partido a Francia (decididamente un adversario que les da suerte!), obteniendo así el pase al Campeonato Sub-21 de la UEFA 2007, donde intentarán hacerse con una plaza en los Torneos Olímpicos de Fútbol Pekín 2008.

Es la primera clasificación de un equipo del Estado hebreo para una fase final de un campeonato de Europa, y un motivo de inmensa alegría y orgullo para el técnico responsable de esta hazaña. “Mis jugadores no sólo tienen talento”, explica Levi. “También poseen la fortaleza mental necesaria para ganar partidos cruciales, como el que nos enfrentó a Francia, una de las mejores selecciones del mundo”.

Otro aspecto en el que el fútbol israelí ha abierto nuevos horizontes son las competiciones europeas de clubes. Este pequeño país de apenas siete millones de habitantes ha logrado situar a dos equipos en la fase de liguilla de la Copa de la UEFA, los mismos que Italia.

El Macabi de Haifa no consiguió acceder a la prestigiosa Liga de Campeones, ya que fue eliminado por el Liverpool en la tercera eliminatoria de la ronda previa, pero supo rehacerse clasificándose para la fase de grupos del segundo torneo continental de clubes en importancia.

Transcurridas dos jornadas, el primer equipo israelí que disputó la Liga de Campeones es segundo de su grupo, después de haber infligido una sonada derrota al AJ Auxerre (3-1). El Hapoel de Tel Aviv, el otro representante israelí, ocupa la cuarta plaza de su liguilla, tras haber empatado en casa frente al Rapid de Bucarest (2-2) y perdido 2-0 en Grecia con el Panathinaikos.

El Hapoel de Tel Aviv es precisamente el club en el que se formó Ben Sahar. Con tan sólo 17 años, este joven delantero se estrenó con la selección ante Francia, en el partido de ida de la eliminatoria, aprovechando para marcar su primer gol. Ahora se le presenta como el nuevo prodigio del fútbol nacional, y el Chelsea lo incorporó a su plantilla el pasado mes de mayo. Es una prueba más de que el fútbol israelí, además de estar atravesando su mejor momento, tiene ante sí un futuro quizás aún más radiante.

[FIFA]


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