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19 November 2006 - כ"ח חשון תשס"ז

Olmert: ‘La hora de los latinos ha llegado’

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Por más de media hora, fotógrafo y reportero son cateados, interrogados, auscultados con aparatos del mundo de la ciencia ficción para recibir el visto bueno y entrevistar en exclusiva al Primer Ministro de Israel, Ehud Olmert, durante su visita a Los Ángeles. Durante 45 minutos, habló de la situación en el Cercano Oriente, de la guerra del Líbano, de los palestinos y otras preocupaciones de su país, pero también de judíos y latinos, de la responsabilidad estadounidense hacia la inmigración y de un amigo llamado Antonio.

Decenas de agentes israelíes y locales cuidan los pasillos sobre dos pisos del hotel. Afuera, un contingente de policías y una docena de patrulleros esperan algo. Otros carros bloquean los accesos y el estacionamiento. No es para menos. Ehud Olmert, el Primer Ministro de Israel de visita en Los Ángeles, es el blanco preferido de odio de un sector que el presidente Bush llamó “los islamo-fascistas”. Sus nombres: Al Qaeda, Hamás, Hezbollá.

- ¿Los dos países tienen el mismo enemigo?

La lógica dice que quienes odian a Estados Unidos nos odian por lo mismo. Al Qaeda se opone a la expansión de la civilización occidental que refleja principios muy diferentes a los del extremismo islámico.

- ¿Es una diferencia cultural?

En cierta medida… quizás sí, entre los valores de la sociedad moderna que compartimos y los de aquellos que quieren el atraso.

Sin embargo, le digo, en Estados Unidos puede estar operando un cambio importante en la política exterior, luego de las elecciones del 7 de noviembre que dieron la mayoría del Congreso a los demócratas. El cambio puede implicar una retirada de Irak y un acercamiento estadounidense a Irán o a Siria.

“Yo no soy un experto en política doméstica de Estados Unidos”, responde Olmert. “Pero éste es el Congreso que el pueblo estadounidense quería. Bush mismo me dijo en la reunión del lunes que habrá más cooperación bipartidaria. Pero creo que si las elecciones hubiesen sido sólo sobre política exterior, el resultado habría sido diferente. Hay muchos aquí que apoyan las acciones de Estados Unidos en el mundo, pero que se oponen a las posiciones de Bush respecto a aborto, seguridad social y seguro médico”.

Añade: “Y los demócratas pueden estar en contra de la entrada inicial a la guerra en Irak, pero no quieren una retirada antes de que el gobierno iraquí esté listo. Sería peor que ahora. Si el gobierno iraquí se desintegra y el país cae en el caos, habrá problemas en Arabia Saudita, en los Emiratos, en todos los países vecinos. Es algo muy peligroso”.

Mientras esperamos el turno para esta entrevista (Olmert sólo concedió otra a un popular programa de CNN), Antonio Villaraigosa finaliza una breve visita. El alcalde latino de Los Ángeles, dice Olmert, es su viejo amigo.

“Nos conocemos bien y desde hace muchos años. En Israel, cuando se hizo presidente de la Asamblea, me dijo que iba a postularse para alcalde y le deseé éxito. Luego, cuando llegué aquí como alcalde de Jerusalem él ya era candidato a alcalde por primera vez y nos presentamos ante 50 mil personas. Dije entonces que le tengo cariño a este hombre, y que va a ser un gran alcalde. Y a él le gustó”.

Olmert ríe y parece relajado. Sin embargo, le espera una jornada más de ajetreos y reuniones. Llegó a nuestra ciudad principalmente para hablar, en el Centro de Convenciones ante los cuatro mil delegados de Comunidades Judías Unidas (UJC), grupo que engloba a 155 federaciones congregacionales de Estados Unidos y Canadá. Después de la entrevista, irá al Centro Simon Wiesenthal y al Museo de la Tolerancia para dar un discurso ante 400 estudiantes. Pero quiere seguir hablando de Villaraigosa:

“Nos conocemos, le tengo cariño, creo que es una persona encantadora, cálida, humana, que se comunica a nivel personal con la gente. Eso es enormemente importante para un alcalde. Es diferente para cualquier otra función. Y yo tengo algo de experiencia en eso…”

Además, agrega el Primer Ministro israelí, “Antonio Villaraigosa es un visionario, es alguien con un empuje enorme, con una ambición gigantesca”.

Ehud Olmert, que también se encontró con el gobernador Arnold Schwarzenegger, parece consciente del incremento en la influencia, el número y la presencia política de los latinos en Estados Unidos.

“La hora de los latinos ha llegado en Estados Unidos. Y estoy seguro de que no hay ni habrá competencia sino colaboración y fuertes vínculos entre judíos estadounidenses y latinos. Los latinos aquí saben que nosotros, como judíos, siempre, siempre, tenemos un alto grado de sensibilidad a los derechos y las necesidades de las minorías”.

- Pero, ¿y cómo es Israel para los latinos? Le menciono que existe una percepción dual de Israel en la comunidad hispana. Por una parte, las imágenes que reciben del Cercano Oriente muestran ataques por parte de israelíes contra civiles palestinos. Por la otra, Israel es la única democracia del Cercano Oriente y comparte sus ideas de sistema democrático y de valores humanistas. ¿Cómo concilia esta contradicción?

“No veo ninguna contradicción con los latinos. Quizás haya una percepción de que Israel es muy dura en la cuestión del terrorismo. Pero los latinos responden a las críticas de Israel igual que los no latinos. Especialmente cuando hay impresiones erróneas de lo que sucede. Nuestra función es reparar el daño creado y mostrar la realidad tal cual”.

Los paralelismos entre la vivencia de los latinos en Estados Unidos y los inmigrantes judíos que poblaron Israel desde su creación en 1948 no se le escapan. Con orgullo, Olmert habla de la enorme ola de inmigración integrada por su país entre 1991 y 2000.

“No creo que Estados Unidos esté listo a hacer con sus minorías lo que hicimos nosotros. Trajimos a más de un millón de judíos de Rusia, de Etiopía. Vinieron judíos negros y judíos blancos, y son todos iguales.

“Nosotros adoptamos la completa responsabilidad de su integración. Pagamos para que aprendan nuestro idioma. Les otorgamos un paquete de derechos con goce de salario hasta que estén listos para ingresar al mercado laboral. Les ayudamos a comprar viviendas con hipotecas y préstamos cómodos. Hemos recibido el equivalente al 20% de la población total de Israel. Es como si Estados Unidos hubiese integrado en 10 años a 60 millones de inmigrantes. ¡Eso hicimos!”

“Y ellos nos cambiaron la vida para bien”, dice Olmert, y señala con orgullo no contenido a la mujer sentada en silencio a nuestro lado: “Mi propia portavoz es un ejemplo. Miri Eisin es una coronel retirada de la inteligencia militar, y es una inmigrante”.

“Yo nací en California”, nos dice Eisin. “Soy de aquí”.

Hay un vínculo tan importante entre Israel y los judíos de Estados Unidos. Y sin embargo, mucha gente aquí califica los contactos de mexicanos, salvadoreños o puertorriqueños con su país como si fuese falta de patriotismo. ¿Qué les diría?

“No estoy en posición de comparar. Es diferente la situación de los indocumentados y los que llegan a Israel. Estados Unidos no tiene nuestra política de estimular la inmigración. La mayor parte de esos inmigrantes los consideran ilegales. Se van de países que están en peor situación, y no porque no amen a su país sino porque creen que la única posibilidad para sus hijos es Estados Unidos”.

Este país “tiene sobre sí la responsabilidad de todo el mundo. Es el país más poderoso y el más rico. Tiene que hallar la manera de ejercitar esa responsabilidad respecto a la población de los países latinoamericanos que debe enfilar hacia aquí. Tiene la responsabilidad de ayudar a esos países a solucionar el problema. A la larga, Estados Unidos no podrá evitar ejercer esta responsabilidad”.

Olmert, de 61 años, ocupa el cargo de jefe de Estado de Israel desde enero de este año, después de que su predecesor, Ariel Sharón, sufrió una apoplejía hemorrágica. En los comicios de tres meses después, se hizo Primer Ministro por mérito propio al frente del nuevo partido creado por Sharón, Kadima. Anteriormente, fue Viceprimer Ministro, Ministro de Trabajo, de Industria, de Comunicaciones, de Comercio, de Economía. Un periplo memorable en su vida, cuenta, lo experimentó como alcalde de Jerusalem, entre 1993 y 2003.

Como muchos de los otros 11 primeros Ministros que tuvo Israel, al arribar al puesto debió separar sus deseos idealistas de las realidades del Cercano Oriente. En la entrevista, insiste en la disposición de Israel a concesiones, en su deseo de paz, en su ansia no respondida de encontrarse con su contraparte palestino, Abu Mazen.

- Una reunión con el presidente palestino Abu Mazen, ¿requeriría un milagro?

En el Cercano Oriente, un realista es aquel que cree en milagros. Él es muy débil, no se decide, no puede contrarrestar la presión extremista, pero yo quiero encontrarme con él en todo momento. Es más, estoy ansioso por reunirme con él. Estoy decidido a hacer concesiones con los palestinos.

Originalmente, Olmert pertenecía al grupo político israelí que se oponía a cualquier retirada de los territorios conquistados en junio de 1967: la Cisjordania, la Franja de Gaza, las alturas del Golán. Sin embargo, hoy defiende, contra sus críticos internos, la retirada unilateral de Gaza.

“Nosotros nos retiramos de la totalidad de Gaza. Estamos en el otro lado de la frontera internacional. Hoy no tenemos que preocuparnos de la seguridad diaria de 10 mil individuos israelíes que vivían del otro lado. Si a pesar de todo los terroristas nos tiran mísiles, es sólo para causar muertes de civiles”.

El día de la entrevista, un misil Kazzam mató a una mujer musulmana casada con un judío en la ciudad de Sderot, un enclave de 26 mil habitantes en el desierto del Neguev, cerca de la residencia del Ministro de Defensa y líder laborista Amir Peretz.

“El ataque refleja la realidad que vivimos. Ya manifesté mis condolencias y tristeza por la desgracia sufrida por los palestinos en el error, el accidente, la tragedia de Beit Janún”, dice Olmert, refiriéndose a un ataque el 8 de noviembre en el que fallecieron 18 civiles palestinos en un bombardeo. “Pero podía igualmente ser que nosotros disparáramos contra un edificio vacío y ellos contra una escuela llena de niños. Y la diferencia habría sido que nadie hubiera entonces condenado a los palestinos, porque matar civiles es la política de Hamás, de los palestinos. Aquí, los palestinos son los terroristas y los israelíes son las víctimas civiles”.

Pese a todo, “yo quiero traer la paz”, finaliza Olmert, y golpea la mesa. “Quiero traer un fin al terrorismo. Y quiero un acuerdo con los palestinos, y estoy muy a favor de un Estado palestino”.

[La opinión.com - Entrevista de Gabriel Lerner]


.Israel ajustó el reloj
.Israel atrasó la hora este sábado
.Finalizó el cuarto interrogatorio policial al primer ministro Olmert
.Finalizó el quinto interrogatorio a Ehud Olmert
.Los terroristas palestinos violan el cese de fuego y atacan a Israel
.El hebreo se vuelve “oficial” en internet
.Olmert deja claro que Israel continuará con los “ataques selectivos contra terroristas palestinos”

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.guanche dijo el 20 de November, 2006:

creo que mr.olmert no entiende el problema,justamente el querer un estado palestino en la tierra de israel,ese es el problema,asi nunca conseguira la paz.Latierra de israel tiene Dueño,y ni olmert ni ningun otro tiene el derecho a entregarla a nadie