Actualidad de Israel y Comunidades Judías del mundo, ofreciendo información y artículos exentos de tendencias negativas hacia Israel.
Ads

07/05/2007

Se cumplen 109 años del nacimiento de Golda Meir y 147 años del nacimiento de Thedoro Herzl

 


Warning: Use of undefined constant addtofacebook - assumed 'addtofacebook' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /homepages/12/d93492271/htdocs/noti/enlinea/wp-content/themes/Hamasaki/single.php on line 25

{lang: 'es-419'}

meirherzl.jpg

Esta última semana fueron recordadas unas de las personas más destacadas de la historia judía reciente.

Biografía de Golda Meir

Golda Meir líder sionista laborista, diplomática y cuarto Primer Ministro de Israel nació como Golda Mabovitch en Kiev (Ucrania) en 1898. Cuando tenía ocho años de edad su familia emigró a los Estados Unidos. Creció en Milwaukee, Wisconsin, se unió a un movimiento juvenil sionista, se casó con Morris Myerson, y, en 1921, inmigró a Palestina, ingresando como miembros al kibutz Merjavia.

En 1924 los Myerson se trasladaron a Jerusalem y Golda comenzó a desempeñar una serie de cargos como funcionaria de la Histadrut Confederación General de Trabajadores -, pasando a ser miembro de su “círculo interno”. A lo largo de las siguientes tres décadas Golda Meir fue activa en la Histadrut, primero en los programas gremiales y de bienestar, luego en la organización sionista laborista y la recaudación de fondos en el exterior, y más tarde en cargos políticos. Fue nombrada jefe de la sección política de la Histadrut destinada a emplear el creciente poder de la Histadrut para promover objetivos sionistas tales como la inmigración judía irrestricta.

Cuando, en 1946, la mayor parte de los altos líderes de la comunidad judía fueron detenidos por las autoridades británicas, Golda Meir reemplazó a Moshé Sharett como titular interina del departamento político de la Agencia Judía hasta el establecimiento del Estado en 1948. De ahí en adelante se desempeñó tanto en la política sionista laborista interna como en los esfuerzos diplomáticos, incluyendo su encuentro secreto, sin éxito, con el rey Abdula de Jordania en vísperas de la invasión árabe a Israel en 1948, en un intento para lograr un acuerdo y evitar la guerra.

En junio de 1948 Golda Meir fue nombrada primera embajadora de Israel en la Unión Soviética, cargo que cumplió durante menos de un año. Fue electa miembro de la Knéset en las elecciones de 1949 y sirvió como ministra del Trabajo y Seguro Nacional entre 1949 y 1956 años de intranquilidad social y de una alta tasa de desempleo, causados por la inmigración masiva. Implementó políticas de bienestar social, proporcionó vivienda subsidiada a los inmigrantes y orquestó su integración en la fuerza laboral del país.

Durante la siguiente década (1956-66), Golda Meir ejerció como ministra de Relaciones Exteriores. Inició la política israelí de cooperación con las recién independizadas naciones africanas, introduciendo un programa de cooperación basado en la experiencia de desarrollo de Israel, que continúa hasta el día de hoy. Al mismo tiempo, se esforzó por cimentar las relaciones con Estados Unidos y estableció relaciones bilaterales con los países de América Latina. Entre 1966 y 1968 fue secretaria general de Mapai y luego del recién creado “Alineamiento” (formado por tres facciones laboristas).

Después del fallecimiento del Primer Ministro Leví Eshkol en 1969, Golda Meir la “candidata de consenso” fue electa para sucederle. En las elecciones de octubre de 1969, condujo a su partido a la victoria.

Poco después de haber asumido el cargo, la Guerra de Desgaste acciones militares esporádicas a lo largo del Canal de Suez que aumentaron hasta convertirse en una guerra a escala total concluyó con un acuerdo de cese de fuego con Egipto. A pesar de que el cese de fuego fue roto en repetidas oportunidades por el avance de misiles egipcios en el frente del Canal de Suez, trajo un período de tres años de tranquilidad, que se rompió recién en octubre de 1973 con la Guerra de Yom Kipur.

Como Primer Ministro, Golda Meir concentró gran parte de sus energías en el frente diplomático mezclando diestramente la diplomacia personal con el hábil manejo de los medios de comunicación. Dotada de una voluntad de acero, una cálida personalidad y una imagen de abuela, una retórica simple, pero muy efectiva y una “lista de compras”, Golda Meir solicitó con éxito ayuda financiera y militar en cantidades sin precedentes.

Golda Meir demostró un fuerte liderazgo durante el sorpresivo ataque de la guerra de Yom Kipur, asegurando un envío aéreo de armas estadounidenses y manteniéndose firme en los términos de las negociaciones de separación de fuerzas y la rápida devolución de prisioneros de guerra. A pesar de que la Comisión Agranat la exoneró de la responsabilidad directa por la falta de preparación de Israel para la guerra, y de haber llevado a su partido al triunfo en las elecciones de diciembre de 1973, Golda Meir respondió a lo que consideró que era “el deseo del pueblo” y renunció a su cargo a mediados de 1974. Se retiró de la vida pública y comenzó a escribir sus memorias, pero estuvo presente en la Knéset para saludar al presidente egipcio Anwar Sadat en su visita histórica a Jerusalem en noviembre de 1977.

Golda Meir falleció en diciembre de 1978, a los 80 años de edad.

Hertzl y el sionismo

Teodoro (Biniamín Zeev) Herzl, el visionario del sionismo moderno, nació en Budapest en 1860. Fue educado en el espíritu del Iluminismo germano-judío de la época, aprendiendo a valorar la cultura secular. En 1878 su familia se trasladó a Viena y en 1884 Herzl obtuvo su doctorado en Derecho de la Universidad de Viena. Se convirtió en escritor, dramaturgo y periodista. Herzl fue el corresponsal en París del influyente periódico liberal vienés Neue Freie Presse.

Herzl tropezó por primera vez con el antisemitismo, que transformaría su vida y el destino de los judíos en el siglo XX mientras estudiaba en la Universidad de Viena (1882). Más tarde, durante su estadía en París como periodista, se enfrentó directamente con el problema. En aquel entonces Herzl consideraba al problema judío como una cuestión de carácter social y escribió un drama, El Gueto (1894) en el que la asimilación y la conversión eran rechazadas como soluciones. Herzl esperaba que El Gueto condujera a una polémica y finalmente a una solución, que se basara en la tolerancia y el respeto mutuos entre cristianos y judíos.

En 1894, el capitán Alfred Dreyfus, un oficial judío del ejército francés, fue acusado injustamente de traición, principalmente debido a la atmósfera antisemita reinante. Herzl estuvo presente cuando el populacho gritaba “Muerte a los Judíos” y llegó a la conclusión que existía una sola solución a este ataque antisemita: la emigración masiva de los judíos hacia un país al que pudieran llamar propio. Así, el Caso Dreyfus pasó a ser uno de los factores determinantes en la génesis del Sionismo Político.

Herzl llegó a la conclusión de que el antisemitismo era un factor estable e inmutable en la sociedad humana, que la asimilación no sería la solución. Consideró la idea de llegar a una soberanía judía y, a pesar del ridículo al que sería sometido por líderes judíos, publicó en 1896 Der Judenstaat (El Estado Judío).

Herzl planteó que la esencia del problema judío no era algo individual sino algo de carácter nacional. Declaró que los judíos lograrían la aceptación del mundo solamente si dejaban de ser una anomalía nacional. Los judíos son un pueblo, dijo, y su condición puede ser transformada en una fuerza positiva por medio del establecimiento de un estado judío con el consentimiento de las grandes potencias. Él vio la cuestión judía como un problema de política internacional, que debía ser tratado en la arena de la política internacional.

Herzl propuso un programa práctico para la recolección de fondos de los judíos de todo el mundo por medio de una organización que trabajaría hacia la realización práctica de esta meta (esta organización, cuando fue creada finalmente, se llamó la Organización Sionista). Consideraba que el futuro estado sería un estado modelo desde el punto de vista social, basando sus ideas en el modelo europeo de la época, una sociedad ilustrada moderna. Debía ser neutral y a favor de la paz, y de naturaleza secular.

Las ideas de Herzl fueron acogidas con entusiasmo por las masas judías en Europa Oriental, aunque los líderes judíos mostraron menos fervor. A pesar de eso, Herzl convocó y presidió el Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza del 29 al 31 de agosto de 1897, la primera reunión internacional de judíos sobre una base nacional y secular. Aquí los delegados adoptaron el Programa de Basilea, el programa del movimiento sionista, y declararon que “el sionismo pretende establecer en Palestina un hogar para el pueblo judío que esté basado en la ley pública”. En el Congreso se fundó la Organización Sionista como brazo político del pueblo judío, y Herzl fue electo su primer presidente. Ese mismo año, Herzl fundó el semanario sionista Die Welt e inició las actividades para obtener el reconocimiento internacional para un asentamiento judío en la Tierra de Israel (Eretz Israel).

Después del Primer Congreso Sionista, el movimiento se reunió anualmente en los marcos de un Congreso Sionista Internacional. En 1936 el centro del Movimiento Sionista fue trasladado a Jerusalem.

En 1902, Herzl escribió la novela sionista, Altneuland (Vieja Nueva Tierra), en la que presentó el futuro estado judío como una utopía social. Tuvo la visión de una nueva sociedad que surgiría en la Tierra de Israel sobre una base cooperativa, que utiliza la ciencia y la tecnología para el desarrollo del país. Incluyó ideas detalladas respecto a la forma en que veía la estructura política del futuro estado, la inmigración, la recaudación de fondos, las relaciones diplomáticas, las leyes sociales y las relaciones entre religión y estado.

En Altneuland, el estado judío aparecía como una sociedad pluralista y progresista, una “luz para las naciones”. Este libro tuvo un gran impacto entre los judíos de la época y se convirtió en el símbolo de la visión sionista en la Tierra de Israel.

Herzl comprendió la necesidad del estímulo de las grandes potencias para los objetivos nacionales del pueblo judío. Por eso, viajó a la Tierra de Israel y a Estambul en 1898 para encontrarse con el Kaiser Guillermo II de Alemania y el Sultán del Imperio Otomano. Cuando estos esfuerzos demostraron ser estériles, se volvió hacia Gran Bretaña y se reunió con Joseph Chamberlain, el ministro de colonias británico y con otros. La única oferta concreta que recibió por parte de los británicos fue la propuesta de una región autónoma judía en el Africa Oriental, en Uganda.

El pogrom de Kishinev en 1903 y la difícil situación de la judeidad rusa, que conoció de cerca durante una visita a Rusia, le causó una fuerte impresión. Presentó al Sexto Congreso Sionista (1903) la propuesta británica de Uganda como refugio temporario para los judíos de Rusia que se encontraban en un peligro inmediato. Si bien Herzl dejó en claro que esta proposición no afectaría la meta final del sionismo, una entidad judía en la Tierra de Israel, la propuesta despertó una gran tormenta en el Congreso y casi provocó un cisma en el movimiento sionista. El Programa de Uganda fue rechazado finalmente por el movimiento sionista en el Séptimo Congreso Sionista, en 1905.

Herzl murió en 1904 de una neumonía, y de una debilidad cardíaca debido al exceso de trabajo por sus incesantes esfuerzos en pro del sionismo. Mas para entonces el movimiento había encontrado ya su lugar en el mapa político mundial. En 1949 los restos mortales de Herzl fueron traídos a Israel e inhumados en el Monte Herzl, en Jerusalem.

Herzl acuñó la frase “Si lo queréis, no será una leyenda”, que se convirtió en el lema del movimiento sionista. Si bien en su momento nadie lo hubiera imaginado, el movimiento sionista condujo, en tan sólo cincuenta años después del Primer Congreso, al establecimiento del soberano Estado de Israel.

[MFA.IL]

{lang: 'es-419'}

Suscribirse Gratis al Newsletter de Noti-Israel

Metadatos

Fecha de la nota
07/05/2007

Etiquetas de la nota



Comments are closed.