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10/06/2007

Israel, cuarenta años después de los Seis Días

 

Lo políticamente correcto se apodera, bajo nuestros ojos, de un nuevo tema: la Guerra de los Seis Días. Fue el semanario británico The Economist quién abrió el fuego hace quince días, en su número del 24 de mayo, publicando un dossier sobre lo que denomina: “Israel’s Wasted Victory”: “la Victoria desaprovechada de Israel”. En Alemania, el Spiegel titula: “La falsa victoria de Israel”. En Francia, L’Express, se marca un punto con su número del 31 de mayo, con la colaboración de las “buenas páginas” de un libro del escritor israelí de extrema izquierda, Tom Seguev, donde “descifra sin concesiones los errores y las opciones de una guerra que obsesiona constantemente al Israel actual”. Le Monde, superaba la apuesta el 2 de junio, con una entrevista donde Seguev, siempre él, califica la victoria de 1967 de “desastre irreparable”. No hablemos del periódico londinense The Independent, que, sin vergüenza, titulaba el 26 de mayo: “Israel sabía que la Guerra de los Seis Días era ilegal”, pero que de hecho no aborda, en el resto del artículo, más que la cuestión muy diferente de las implantaciones o colonias, es decir de los puntos de apoyo estratégicos o las localidades civiles israelíes creadas en los territorios conquistados en el curso de ese conflicto y legalmente administradas por el estado judío en virtud del cese el fuego del 10 de junio de 1967: en Cisjordania, en Gaza, el Golan, en el Sinai.

Se puede distinguir, en ese tipo de proceso, tres principales errores intelectuales:

1. El primero, y el peor, es el desprecio de los hechos. La Guerra de los Seis Días es sin embargo uno de los conflictos más transparentes de la historia contemporánea: la crisis que la precede, las operaciones sobre el terreno, el embrollo diplomático que la ha seguido, la evolución de la opinión pública en Israel, o en el mundo árabe, las reacciones en Occidente, en el mundo comunista, en el tercer mundo, todo eso ha sido seguido en detalle y con toda libertad por múltiples observadores, relatado en numerosos libros, analizado por numerosos historiadores.

Es claro, al respecto de todos estos archivos, que Israel estaba rodeado, amenazado de destrucción, en tanto que Estado, y de genocidio, en tanto que población, y abandonado por todas las potencias o instituciones que, hasta ahí, habían garantizado su seguridad: la Onu, que había retirado sus cascos azules del Sinai, Francia, que renegaba de una alianza que se remontaba a las operaciones de Suez, once años antes, y América, que se negaba a intervenir. Esta claro que los países árabes disponían, por su lado, del apoyo político y militar de la Unión soviética.

Cierto, las disparidades en materia de desarrollo sociocultural y tecnológico eran tales, entre Israel y los países árabes vecinos, que el estado mayor israelí podía tomar el riesgo – digo bien: ” el riesgo ” - de una “guerra relámpago”. Pero era una última opción, a la cual los dirigentes civiles tenían miedo de recurrir. La decisión de atacar ha sido tomada in extremis, cuando los emisarios confirmaron que los Estados Unidos no intervendrían.

Juzgada según el único criterio legítimo, el del contexto histórico, la Guerra de los Seis Días no podría ser cualificada de ninguna manera como victoria “falsa” o “fallida”, y menos todavía de “catástrofe “. Fue, al contrario, una victoria plena y entera, sobre el terreno, en la medida en que ella quebró la ofensiva genocida árabe, y en términos políticos, en la medida en que reforzó la idea de que el Estado judío, finalmente, duraría.

2. La segunda falta intelectual consiste en presentar la Guerra de los Seis Días como una etapa del conflicto israélo-palestino. Ahí también basta con remitirse a los archivos. Cuando Nasser, en mayo de 1967, afirma que «la hora de la batalla suprema ha llegado», él habla de una batalla entre la nación árabe, que él pretende encarnar, e Israel. De los palestinos, ninguna mención. Porque éstos no existían entonces como tales, ni a ojos de los panarabistas – nassérianos o baasistas–, ni a ojos de los fundamentalistas musulmanes.

3. La tercera falta, es establecer perentoriamente un lazo entre 1967 y la situación actual en el Oriente Medio y, de manera más general, en el mundo árabe e islámico. Permitanme citar a este sujeto a otro periódico inglés, The Guardian (los ingleses, en este momento, me dan urticaria), que presenta el ascenso de Al-Qaida en la franja de Gaza como una consecuencia de los Seis Días. En cuarenta años, pasaron sin embargo muchas cosas.

¿Expliquenme por qué, mientras que el Vietnam del 2007 no se parece en nada al de 1967, no pasa lo mismo con el mundo islámico?

¿Pero para qué disputar? El políticamente correcto no tiene que ver nada con la razón, la buena fe, el sentido común. Representa el odio puro y la cobardía pura, esas hermanas gemelas - revestidas, como unas “drag queens” -, de los atavíos de una cultura que traicionan con voluptuosidad.

¿Lo qué ustedes oyen hoy, concerniendo al fracaso, a plazos, de la guerra de 1967, no les recuerda la frase del presidente Charles de Gaulle quién, asesinando al De Gaulle de la Resistencia y enlazando con Edouard Drumont(*), se atrevió a calificar, no sólo a Israel, salvado a pesar de la traición del general, sino a todo el pueblo judío de «pueblo de élite, seguro de sí mismo y dominador»?

Ad nauseam.

(*) Periodista y escritor católico del s. XIX y XX, antisemita y nacionalista francés, autor de un clásico del antisemitismo, La France juive.


Autor: Michel Gurfinkiel
Traducción: José Antonio - Safed-Tzfat

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10/06/2007

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Comentarios para “Israel, cuarenta años después de los Seis Días”


  1. bolívar ECUADOR expresa que:

    Cuando aconteció esta guerra llamada de los seis días , era un niño, pero recuerdo claramente a mi padre y a mi madre reunirnos a todos para orar por el Estado de ISRAEL y por el PUEBLO DE ISRAEL, mi padre angustiado , mi madre desconcertada, como jamas los he vuelto a ver , nosotros somos católicos , desconozco mis raices pero en nuestra familia siempre existió, existe y existirá un gran cariño para este pueblo de donde viene el conocimiento sobre YAHWEH y YAHASHUAH padre e hijo respectivamente.
    Desde lo más profundo de mi corazón mi gratitud para los soldados que lucharon en defensa de su pais.
    Quizá mis ojos algún día puedan mirar vivamente la tierra que por historia, por derecho y por heredad es del ESTADO DE ISRAEL.
    Larga vida ,prosperidad e infinitas bendiciones Hermanos Israelitas.

  2. HUGO ARGENTINA expresa que:

    la palabra de HASHEM se cumple siempre,escrito esta:HASHEM dijo ha ABRAHAM,AL QUE QUE TE BENDIGA LO BENDECIRE AL QUE TE MALDIGA LO MALDECIRE…HASHEM EN TI ESTA TODA MI CONFIANZA (TEHILIM 2)

    SHALOM

  3. Norma MEXICO expresa que:

    Siempre ha existido el deseo en mi corazón de conocer la tierra prometida que Jehová dió a su pueblo elegido, Israel, desde entonces siempre oro por ese lugar y siempre pido a Dios que lo bendiga en medio de todo lo que esta pasando, que Dios tenga misericordia de su pueblo. y pienso cuan maravilloso sería estar en ese lugar donde nuestro Señor Jesucristo camino. yo se que algún día el Señor mi Dios me concedera estar en ese lugar. Doy gracias aDios por todas las personas que defienden este pueblo.

  4. isabel lopez perez SPAIN expresa que:

    Como dice en Romanos 11:25-36 que ISRAEL es una nacion y el remanente que da testimonio del unico Dios verdadero y que es un milagro vivo del amor infinito del heterno por su pueblo. Los patriarcas y conocedores del Heterno son un pueblo muy amado por todos los que tenemos esta fe en la tora la palabra de Dios. muchas bendiciones que doy gracias por el ejercito y por los politicos por cada persona que vive en ese vendito estado de ISRAEL.