5 August 2007 - כ"א אב תשס"ז
Jorge Luis Borges y el antisemitismo
Daniel Lvovich, un investigador argentino que se encontraba revisando archivos buscando material para su tesis doctoral, dio con un texto inédito, escrito por Borges hace casi 75 años. Se trata de un ensayo contra el antisemitismo.
En agosto de 1932, una organización antisemita argentina habÃa convocado a un acto. Enseguida comenzaron a correr rumores que afirmaban que los asistentes se dedicarÃan a atacar personas e instituciones judÃas.
En ese contexto, el semanario ‘Mundo Israelita’ solicitó a personalidades de la Argentina que expresaran su opinión sobre la situación, afirmando que “elementos tendenciosos, desembozados algunos y agazapados en las sombras otros, han estado sembrando la confusión por todos los medios a su alcance, empeñados en derivar la protesta contra los comunistas hacia una acción punitiva contra los judÃos, que serÃan sinónimos”.
El texto de Borges brilla por su ironÃa y su vigorosa defensa de la tolerancia y el respeto. En su último párrafo, el genial autor afirma que “instigar odios me parece una tristÃsima actividad… hay proyectos edilicios mejores”
El siguiente es el texto de dicho artÃculo:
Ciertos desagradecidos católicos, léase personas afiliadas a la Iglesia de Roma, que es una secta disidente israelita servida por un personal italiano, que atiende al público los dÃas feriados y domingos, quieren introducir en esta plaza una tenebrosa doctrina, de confesado origen alemán, rutenio, ruso, polonés, valaco y moldavo.
Basta la sola enunciación de ese rosario lóbrego para que el alarmado argentino pueda apreciar toda la gravedad del complot.
Por cierto que se trata de un producto más deletéreo y mucho menos gratuito que el dumping. Se trata -soltemos de una vez la palabra obscena- del Antisemitismo.
Quienes recomiendan su empleo, suelen culpar a los judÃos, a todos, de la crucifixión de Jesús. Olvidan que su propia fe ha declarado que en la cruz operó nuestra redención.
Olvidan que inculpar a los judÃos equivale a inculpar a los vertebrados, o aun a los mamÃferos.
Olvidan que cuando Jesucristo quiso ser hombre, prefirió ser judÃo y que no eligió ser francés, ni siquiera porteño.
Ni vivir en el año 1932 después de Jesucristo para suscribirse por un año a Le Roseau d”Or.
Olvidan que Jesús, ciertamente, no fue un judÃo converso.
La BasÃlica de Luján, para El, hubiera sido tan indescifrable espectáculo como un calentador a gas o un antisemita.
Borrajeo con evidente prisa esta nota.
En ella no quiero omitir, sin embargo, que instigar odios me parece una tristÃsima actividad y que hay proyectos edilicios mejores que la delicada reconstrucción, balazo a balazo, de nuestra Semana de Enero, aunque nos quieran sobornar con la vista de la enrojecida calle JunÃn, hecha una sola llama.
Jorge Luis Borges, agosto 1932.
[Nueva Sion]
Comments are locked.
.Literatúrame! » Blog Archive » Jorge Luis Borges y el antisemitismo - Notiisrael dijo el 05 de August, 2007:
.Vitor Santos dijo el 09 de August, 2007:
Jorge Luis Borges era un GRANDE HOMBRE. Hay que no olvidarse que Jesus nació y murió judio. Más tarde se creó una religión, “hija” del judaÃsmo (en todo sigue sus pazos) a que llamaran de cristiana. Nadie perguntó a Jesus si estava de acuerdo con eso. Hoy la iglesia tiene poder, dinero, es tan rica al punto de tener una opulencia obscena y tiene también muchos escandalos. Si Jesus estuviera de acuerdo con la religión cristiana no estaria de acuerdo con el comportamiento de la iglésia.
.Sonia dijo el 11 de August, 2007:
Jesús era judÃo, vivió siendo judÃo y murió siendo judÃo, esta es una de las razones por las cuales no entiendo para nada la actitud de la Iglesia Católica con respecto a Israel.







[…] Fuente original […]