Grupos universitarios musulmanes se inspiran en organizaciones judías
Asociaciones estudiantiles islamitas son asesoradas por la organización universitaria judía Hillel, para aprender a recaudar mayores fondos y conseguir una organización más efectiva.
Una interesante alianza ha surgido en los campus de dos universidades en Michigan. Organizaciones de estudiantes musulmanes, carentes de recursos económicos, y con dificultades para costear sus actividades religiosas, recibieron ayuda de la mayor organización judía universitaria del mundo.
Por lo general, estudiantes de distintas religiones se ven en dificultades a la hora de financiar los instrumentos e infraestructura necesarios para poder cumplir con sus rezos y rituales. Las iniciativas propias de las Universidades para otorgar facilidades a estudiantes religiosos, permanentemente chocan con las objeciones de los partidarios de mantener separados al Estado y a la religión.
Este problema se convirtió en noticia cuando dos universidades públicas de Michigan- la Universidad de Michigan-Dearborn y la Universidad de Michigan del Este- decidieron colocar instalaciones para el lavado de pies en algunos baños, para que los estudiantes musulmanes pudieran lavar sus pies antes de rezar, y la medida enfureció a la opinión pública, que señalaba que se estaba utilizando dinero de los impuestos para solventar una actividad religiosa.
En busca de una mejor organización y de métodos para conseguir fondos, los grupos musulmanes de Michigan comenzaron a mirar hacia Hillel como modelo a seguir. La organización judía cuenta con un presupuesto anual de 66 millones de dólares.
Para estos grupos, Hillel representa un ideal: posee templos cerca de todos los campus del país y, al autofinanciarse, evade toda la polémica Estado-religión que hoy los grupos musulmanes deben enfrentar.
En Dearborn, la Universidad que anunció recientemente que instalará dos baños de pies, al costo de 25 mil dólares, la organización musulmana cuenta con un presupuesto de tan sólo 5 mil dólares, y opera en un pequeño cubículo que le fue otorgado por la universidad, según el ex dirigente del grupo, Farhan Latif.
Para tratar de cambiar esta situación, Latif cuenta que recurrió a Hillel. Impresionado por su organización y estructura, investigó la organización del grupo y leyó sus escritos y folletos, con lo que aprendió algunas prácticas que podrían ser aplicadas en la MSA (Muslim Student Association; Asociación de Estudiantes Musulmanes).
En la Universidad de Michigan Ann Arbor, estudiantes musulmanes y líderes de Hillel mantuvieron conversaciones informales, en las que los estudiantes islámicos buscaban aprender cómo mejorar la estructura de su organización y recaudar fondos.
“Buscamos inspiración en Hillel, y en la capacidad que tiene de hacer las cosas”, dijo Sakina Alamin, vice presidente de la MSA de dicha Universidad.
La filial de Hillel de Ann Arbor es un ejemplo entre los Hillel de todo el mundo. Tiene su propio edificio justo enfrente del campus, y cuenta con un presupuesto anual de 1.6 millones de dólares, que utiliza para atender aproximadamente a 1.500 estudiantes por semana, según afirma su director ejecutivo, Michael Brooks.
El dinero permite a Hillel poner a disposición de los estudiantes un comedor gratuito con comida kosher, y también tener su propio espacio para rezar, sin depender de que la Universidad otorgue uno. En suma, permite que Hillel evada todo el dilema Estado-religión que hoy deben soportar los estudiantes musulmanes de Michigan.
Se requerirá mucho trabajo y una reestructuración administrativa hasta que los grupos musulmanes puedan alcanzar presupuestos de seis o siete cifras y puedan proveer los mismos servicios que las más de 500 filiales que Hillel tiene en el mundo.
[ABC News - Radio Jai]
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