4 September 2007 - כ"א אלול תשס"ז
Sondeo que resulta un tanto inquietante
El episodio podrÃa figurar en el ¡Créase o no! , de Ripley. Sin embargo, no es necesario viajar a un lugar demasiado alejado de algún centro urbano para comprobar que es realidad.
Ignacio Irigoyen tiene 39 años y se autodefine como “activista cultural”, además de escritor, actor y realizador audiovisual. Un dÃa se le ocurrió recorrer el área rural de la provincia de Córdoba con una cámara de video para investigar el grado de conocimiento que los habitantes de esa zona poseen sobre Adolf Hitler y el nazismo. Las respuestas le pusieron la piel de gallina. Ante semejante desconocimiento histórico-cultural, decidió indagar los niveles actuales de manipulación polÃtica y socioeconómica ejercida por los partidos polÃticos sobre aquellos pobladores de diferentes niveles de educación, a través de la compraventa de votos o “clientelismo polÃtico”. Para lograrlo, reproduce la estrategia del “puntero” local, actuando como un “enviado de Hitler”, a quien presenta como un “nuevo polÃtico radicado en Buenos Aires”, y soborna a la gente con dinero y ayuda material, logrando en unos pocos pasos adeptos a la causa “nacional socialista”. Finalmente, les revela la verdad histórica, demostrando las posibles consecuencias de un sistema polÃtico irracional.
El trabajo de una hora de duración con el que Irigoyen dará seguramente que hablar se titula ¿Alguien conoce al Führer? Hasta ahora, no tuvo suerte a la hora de querer mostrarlo en festivales de cine locales. Seguramente por ese singular ninguneo, en 2005 envió una copia al Festival Internacional de Derechos Humanos de Praga y poco después otra al Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, donde en octubre de 2006 recibió el VI Premio Unión Latina, dedicado al documental histórico. El testimonio de una realidad que conmueve por su correlato en los tiempos de decisión que la Argentina vive y vivirá este año también sorprendió a los concurrentes de DocumentaMadrid06. ¿Alguien aceptará programarlo, finalmente, en la Argentina?
-¿Cómo nació la idea?
-Estaba escribiendo un guión de ficción acerca de un chico que vive en Misiones, en la frontera con Brasil, mitad de origen alemán, mitad nativo, que recibe de manos de un anciano refugiado a punto de morir el libro Mi lucha, y este hombre le dice: “Quiero que hagas realidad estas ideas, porque mi amigo que escribió esto se murió antes de poder lograrlo”. El chico revive en su lugar una pequeña Alemania nazi. Entonces me pregunté si eso serÃa posible y quise comprobarlo por mi cuenta.
-¿Qué tipo de gente elegiste como entrevistados?
-Clase media rural, docentes, policÃas, comerciantes. Todos tienen un desconocimiento inaceptable. Uno supone que hoy eso no deberÃa ocurrir. En la primera parte, voy como entrevistador recorriendo la zona de Traslasierra, donde se refugiaron oficiales nazis después de la guerra, y le pregunto a la gente qué sabe acerca de Hitler, quiénes fueron los nazis y qué fue el nazismo. Con sorpresa, descubrà que el 80% de las 252 personas que entrevisté dijeron desconocerlo. El sistema de preguntas fue textual, oral, visual, con una foto de Hitler Hubo uno que me dijo: “¿Este no es el Che Guevara?”. Otro lo confundió con Perón.
Una probeta social
-¿Cuánta gente demostró conocerlo?
- Cerca del 12%, es decir 25 o 30 personas sabÃan perfectamente que Hitler fue un criminal del siglo XX; otros tenÃan ideas confusas, como “un asesino que mandó a matar a todos los negros que habÃa”.
-Y cuando descubriste esto, ¿qué pensaste?
-La segunda parte del documental comienza con un cartel aclaratorio en el que explico que el entrevistador asume un papel de ficción. Empiezo a acercarme a la gente que sé que no sabe quién fue Hitler y actúo como un puntero polÃtico que vende una idea, un candidato y, de hecho, un partido polÃtico. Les digo que Hitler es un polÃtico que está en Buenos Aires, que acaba de fundar el Partido Nacional Socialista, que quiere echar a todos los judÃos y extranjeros de la Argentina, que quiere recobrar las tierras y propiedades para los trabajadores rurales, que su primera preocupación es el hombre de campo y que queremos su voto.
-¿Y el tema del “voto comprado”?
-Al mismo tiempo les preguntaba cuánto era lo que pagaron los punteros polÃticos en esa zona por un voto en las últimas elecciones, y les ofrecÃa el doble o el triple. En ese ir y venir de cada charla les llego a enseñar hasta el saludo nazi. Lo que descubro es la necesidad de esa gente de que alguien vaya con una promesa de que algo puede cambiar para ellos. Después busqué a cada una de estas personas y les expliqué que lo que les habÃa dicho era falso y les conté la verdad de Hitler.
-¿Cuál fue la sorpresa más grande?
-La pasividad con que después tomaban el engaño. PodÃan reaccionar mal, incluso me podÃan haber pegado, pero no, nada. Es tanta la cantidad de veces que estos tipos han sido engañados que ya están curtidos. Además, no se asombran, y creo que ni les preocupa. Uno me dijo: “A nosotros siempre nos cagaron todos, los peronistas y los radicales”, y entonces yo les digo: “No: Hitler es diferente, no los va a defraudar”. Cuando a ese mismo tipo le revelo el engaño, empezando por decirle que Hitler murió, me respondió: “Ah, ¿entonces no va a venir nadie a ayudarnos Y qué hacemos ahora?”. Una inocencia muy manipulada por otros. Conste que es uno de los departamentos más pobres de la provincia, el 8 de la zona oeste, pero a sólo 50 km de Mina Clavero. La cuestión es que cuando les decÃa que ” habÃa que echar a todos los judÃos de la Argentina” no escuchaba ningún reclamo ni crÃtica. Sólo una mujer, y porque su marido era chileno, me dijo que no podÃa apoyar a Hitler. Cuando lo vieron en Madrid, no creÃan que fuese un documental, pensaban que era un documental inducido, ficcionado.
-¿Y qué proponés?
-La sociedad civil tiene que generar cambios en la relación que existe con los polÃticos. Me parece que hay que repensar muchas cosas. Si cualquiera va con 100.000 dólares a cualquier pueblo, puede hacer un desastre: se puede convertir en candidato a intendente o senador provincial, con cualquier idea, por descabellada que fuera, que les prometa mejorar su vida, o simplemente con dinero. En el interior no es mediático como en Buenos Aires, sino más personal. Lo hacen todos los partidos. Al fin y al cabo, 500 intendentes pueden hacer un presidente. En esto tienen mucho que ver el sistema educativo y el vaciamiento que viene sufriendo: “¿Hitler? No me acuerdo, lo debà haber leÃdo muy por encima”, me dijo una aspirante a maestra. “No, no sé quién es, porque soy de primer grado”, me dijo otra de más de cuarenta años en Capilla del Señor. Cuando Hitler escribió su primer libro en la cárcel habló de que hay que rescatar el “alma aria” y que la pureza está en el campesinado. Por ahà se empieza.
Por Claudio D. Minghetti [La Nación]
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.Felipe Torrealba dijo el 08 de September, 2007:
.Felipe Torrealba dijo el 08 de September, 2007:
Se me ocurre sugerir a los promotores de esta iniciativa y en especial a Ignacio Irigoyen, que realice una encuesta en una ciudad cualquiere en Israel, con la siguientes preguntas: Votaria usted por un nuevo candidato, que promociona un nuevo partido, que se llama Jesucristo? Si conocen quién es? Cual es su mensaje al pueblo de Israel ? Si estarÃa dispuestos a votar por el, sabiendo que puede ser objeto de persecusión y sufrimiento ?







No me sorprende este trabajo sobre Hitler, porque en muchas partes del mundo se han realizados trabajos similares, con respecto al conocimiento de su propio territorio, de personajes historicos de su propio paÃs y la gente no sabe rresponder o lo hace incorrectamente, entonces como se les puede pedir que sepan de Hitler, que en nada se encuentran vinculados.
Asi mismo serÃa interesante preguntar a esa misma gente si estarÃa de acuerdo que la PatalonÃa Argentina se conviertiera en un nuevo y Moderno estado Judio, a vber que responden……
Cordialmente,
Felipe Torrealba