4 September 2007 - כ"א אלול תשס"ז
Rock en la ieshivá
El crítico musical Mordejai Shinefield, quien trabajó para prestigiosos medios musicales como la revista Rolling Stone, nos presenta a “The 8th Day” (El octavo día), una banda de rock jasídico.
Hace cuatro años, recibí un CD copiado de un álbum inédito. Con marcador negro, el CD tenía garabateado el nombre de la banda, “The Marcus Brothers” (“Los hermanos Marcus”). El CD tenía un álbum digno del género de rock ortodoxo. Era una banda, hasta ahora, oculta y formada dentro de la organización religiosa Jabad Lubavich. Los principales miembros de la banda eran dos hermanos, uno de ellos, emisario de Lubavich en California.
La dupla (a la que ocasionalmente se le unen otros cuatro hermanos haciendo los coros), con el tiempo se re-formó como “The 8th Day” (“El octavo día”), y el mes pasado lanzaron su segundo disco, “Brooklyn”. El álbum es algo raro, único en su tipo en el creciente negocio del frum rock. En lugar de vender una colección de canciones típicas de casamientos reversionadas, The 8th Day sigue la línea de la música contemporánea popular, desde el grunge en “C.D.S.G” (“Chassidism Don’t Say Goodbye”: “El jasidismo no dice adiós”) hasta el reggae en “Wake Up” (“Despierta”).
A “Brooklyn” le falta algo del encanto del under que tenía el primer demo, pero tiene mucho que lo hace valioso. Principalmente, entre sus encantos tiene a la mezcla que la banda hace entre el pop jasídico y los sonidos del rock (traten de encontrar otra banda que canta acerca de “bobes” mientras, de fondo, suenan guitarras pesadas).
The 8th Day es música, al mismo tiempo, apta para la ieshivá y actualizada. Otros músicos ultra-ortodoxos tienden o a estar atrapados en un género inspirado en la liturgia (como el famoso músico jasídico Abraham Fried, que es tío de los hermanos Marcus) o sacrificar la temática de la cultura jasídica para apelar a lo masivo (como Matisyahu).
La banda alterna, en sus letras, entre el inglés, el hebreo y el idish. Este crisol musical es lo que hace que canciones como “C.D.S.G” – que mezcla un estribillo en inglés con versos de hip-hop en idish- sean tan interesantes.
Lamentablemente, las letras en inglés de la banda tienden, muy seguido, hacia el cliché (“Los corazones están rotos, cómo puedes romper un sueño?”, en “Corazones Rotos”).
Sin embargo, “Brooklyn” es un álbum que vale la pena explorar - al menos para ver la enorme influencia que el rock moderno está ejerciendo en una nueva generación de músicos jasídicos.
Para conocer más sobre la banda, y escuchar algunas de sus canciones, se puede visitar su página oficial en Internet.
[Radio Jai]
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