.

11 November 2007 - א' כסלו תשס"ח

El derbi de Tel-Aviv. Sobre el fútbol en Israel

Imprimir esta noticia Enviar por e-Mail esta noticia Recomienda en Meneame (Español)

11 de Noviembre de 2007
diariosdefutbol.com
Autor: Dadan Narval

Hoy a las nueve menos diez de la tarde, se enfrentan el Bloomfield Stadium (15.700 espectadores) de Tel-Aviv los dos grandes equipos de la ciudad, el Hapoel y el Maccabi. Se trata también de los dos equipos históricamente más fuertes de la liga israelí (dieciocho títulos del Maccabi por trece del Hapoel), cuyo enfrentamiento es conocido como “el gran derbi de Israel”. Aprovechamos, pues, la fecha para hablar un poco del derbi, así como del contexto del fútbol israelí.

Paradójicamente, el derbi de hoy será apasionante por razones atípicas, pues ambos clubes ocupan actualmente los dos últimos puestos de la clasificación. Tras ocho jornadas disputas, el Hapoel es el colista de la liga –con sólo tres puntos logrados en sendos empates-, mientras que el Maccabi tiene un punto más. Por ello, el derbi, que generalmente sirve para decidir los puestos más altos de la clasificación, se tiñe de un inhabitual color de urgencia.

El Hapoel afronta el partido, además, tras dos derrotas consecutivas en su grupo de la Copa de la UEFA, el grupo G, el mismo que el del Getafe, a pesar de que se podía prever que el equipo israelí sería una de las posibles sorpresas de la competición. Plantilla, en todo caso, no le falta. En sus filas destaca el centrocampista arabe-isralí Walid Batir, cerebro y capitán del equipo que saltó a la fama por un gol marcado a Francia en los últimos minutos de un partido de clasificación a Alemania 2006 y, en menor medida, por ser la pareja en el centro del campo de aquel fantástico Maccabi Haifa junto a Benayuoun – y en el que también estaban, entre otros, el actual portero del Deportivo, Dudú Aouate, y el delantero nigeriano, ahora en el Everton, Yakubu Aiyegbeni-. Quizá el mejor jugador del Hapoel, sin embargo, sea el diminuto y rapidísmo delantero israelí de origen etíope Baruch Dego, que sonó en el mercado de invierno de 2003 para el Espanyol junto a Ben Haim, actualmente en el Chelsea. También hay que destacar, sin duda, al portero internacional con Nigeria Vincent Enyeama, probablemente el mejor portero actual de África que, incomprensiblemente, no ha gozado de la oportunidad de demostrar sus innegables cualidades bajo los palos en una liga de primer nivel mundial. Finalmente, en las filas del Hapoel nos encontramos con el delantero brasileño Fabio Junior, ex de la Roma y del Bochum, entre otros.

De la plantilla del Maccabi destacaremos a cuatro hombres. El primero, el portero Dragoslav Jevric, internacional con serbia, y ex del Vitesse, que llegó a Israel tras un breve periplo en el fútbol turco. También es un jugador a tener en cuenta el delantero tunecino Rudy Haddad, ex del PSG. Dos nombres conocidos para la afición española juegan también en el equipo macabeo. Se trata de Avi Nimmi, aquel mediapunta israelí que llegó con la vitola de estrella al Atlético de Madrid y salió por la puerta de atrás y de Milan Martinovic, central serbio que jugó en el último Oviedo en Primera entrenado por Ratomir Antic.

De Hapoels, Maccabis y Beitars

La fecha, sin embargo, nos sirve para ir un poco más allá y hacer un pequeño repaso por lo que supone el fútbol en Israel.

El pueblo hebreo es uno de los más antiguos del mundo y, consecuentemente, uno de los pueblos con un mayor sustrato cultural. En este sentido, el fútbol no podía ser menos que otros órdenes de la vida, y en Israel se ve teñido de las diferentes visiones del mundo que conviven en la rica y plural cultura judía. Así, el fútbol israelí está dividido en tres grandes grupos de equipos de fútbol cuyo origen y el sesgo de sus hinchas responden a diferentes visiones del mundo que conviven dentro de una misma comunidad, por otro lado, fuertemente unida. Es un caso complejo, cuyos símbolos se desenvuelven a medio camino entre las identidades grupales de comunidad y clase, por cuanto está articulado a través del enfrentamiento simbólico de distintas visones del mundo y de la política que son herederas de movimientos judíos preexistentes a los equipos. Es el caso de los clubes con nombre Maccabi, Hapoel y Beitar.

El nombre de Maccabi tiene la traducción en castellano de “macabeo”, que es el nombre que se le da a los judíos que se rebelaron contra las intenciones del gobernador griego Antíoco IV Epífanes, rey de Siria, de helenizar el pueblo judío, entre los años 175 y 135 antes de Cristo. En hebreo, macabeo es sinónimo de coraje, éxito y victoria. Por ello, parte de los clubes deportivos judíos llevan el nombre de Maccabi, una manera de intentar cultivar en el campo de juego una cultura de la victoria por encima de la adversidad. Ejemplos de esto son los clubes del Maccabi Haifa o el Maccabi Tel Aviv, pero también los hay por todo el mundo –París, Bruselas, Berlín, etcéter-, donde representan a la comunidad judía en distintas ciudades. Los equipos israelíes que llevan el nombre de Maccabi generalmente son asociados con el centro político.

En Israel, varios equipos se llaman Hapoel, como Hapoel Tel Aviv, el Hapoel Petah Tikva, o el Hapoel Be’er Sheva. “Hapoel” quiere decir en hebreo “trabajador”. Los equipos que así se llaman deben su procedencia al sindicato “Histadrut” -en hebreo, “federación”-, históricamente vinculado a la lucha por los logros sociales en Israel. De ahí que los Hapoel suelan ser equipos asociados a tendencias de izquierda. Los escudos de estos equipos suelen ser modificaciones del símbolo de la Histradut, de ahí que en los mismos no sea difícil encontrar el símbolo de la hoz y el martillo.

Finalmente, los Beitar son equipos cercanos a la derecha política. Beitar, es el nombre que tiene el movimiento juvenil de la organización revisionista sionista, un movimiento liberal nacionalista muy vinculado a la creación del estado de Israel. De hecho, en el escudo del Beitar de Jersualen, del que hablaremos un poco más adelante, se reproduce el símbolo de la “menorah“, uno de los más antiguos del judaísmo, un candelabro de siete brazos que es también símbolo oficial del estado de Israel.

Los enfrentamientos entre los distintos Beitar y Hapoel son en muchas ocasiones escenificaciones de los diferentes modos de ver la realidad política en Israel, no sólo en lo relativo a derechas/izquierdas, sino también en lo referente al más urgente asunto político de Israel, el tema árabe. Por ejemplo, los aficionados del Beitar de Jerusalem suelen entonar cánticos contra los jugadores árabes que defienden la camiseta de los Hapoel o Maccabi, mucho más abiertos en este sentido, lo que les ha costado más de una sanción por parte de la Federación Israelí de Fútbol.

De los Beitar sobresale el de Jerusalem, actual dominador de la liga israelí debido a la inversión de dinero que el multimillonario Arcadi Gaydamak (padre del dueño del Portsmouth, Alexandre Gaydamak, que en julio del año pasado se quedó con el club anteriormente de Milan Mandaric) ha realizado en el equipo. Gaydamak quien se hizo rico en los años setenta y ochenta con negocios turbios como el tráfico de armas, y que es muy conocido en Israel debido a sus múltiples donaciones benéficas, actualmente, tiene también un partido político: “Justicia Social”. En lo relativo al fútbol, el multimillonario también donó 400.000 dólares al equipo Bnei Sakhnin, un auténtico ejemplo de convivencia entre las comunidades judía y palestina. El mismo, que puede ser llamado tanto en hebreo (Ihoud Bnei Sahnin) como en árabe (Ittihad Bnei Sahnin), es un club en el que juegan jugadores de las dos comunidades y que tiene hinchas también de ambas. Fue famoso porque en 2004 venció la copa, produciéndose un debate en torno a lo que el equipo significaba. Mientras algunos celebraban su carácter de unión entre dos pueblos enfrentados, otros lo censuraban precisamente por ese carácter. Por ejemplo, un grupo de hinchas del Beitar Jerusalem publicó al día siguiente de la final de copa vencida por el Bnei Sahnin un obtuario en el que decían que el fútbol israelí había muerto.

Igualmente, cuando el central arabe-israelí Abbas Suan, jugador formado en ese equipo, debutó con la selección absoluta israelí se encontró tanto con aquellos que celebraban este hecho como un paso importante en la necesaria convivencia dentro de Israel, como con aquellos árabes y judíos que tomaron este hecho como una ofensa. Cuando marcó un gol en el último minuto del clasificatorio a Alemania 2006 en casa frente a Irlanda, que suponía poder seguir luchando por estar en el Mundial, Suan fue calificado por algunos periódicos como “gibor yisrael”, esto es, “héroe de Israel”. Él usó su caso para erigirse en ejemplo del millón doscientos mil árabe-israelitas que viven dentro de las fronteras de Israel, algo menos de un sexto de la población total, un ejemplo de la posible convivencia de los árabes dentro del sistema israelí. Sin embargo, pronto se encontró con la cruda realidad de determinados sectores que no le aceptaban. La jornada siguiente a su gol frente a Irlanda, los hinchas del Beitar de Jerusalem, equipo al que se enfrentaba el Bnei Sahnin, le recibieron con una pancarta que rezaba “no nos representas”.

En resumen, el del fútbol israelí es un interesante ejemplo de cómo las distintas visiones culturales y también las tensiones políticas tienen un marco de expresión ideal en el deporte del balón. Un deporte que en Israel cada día tiene más tirón en los aficionados, lo que se está traduciendo en un auge tanto del nivel de sus equipos como de su seleccionado. Algo que, desgraciadamente, también deja entrever el siempre presente antisemitismo que se trasluce en algunos discursos. Las censuras al jugador ghanés John Pantsil, entonces jugador del Hapoel Tel-Aviv tras mostrar una bandera de Israel tras el gol de su selección frente a la República Checa en el Mundial de Alemania o la reciente negativa del jugador alemán de ascendencia iraní Ashkan Dejagah a jugar contra la selección de Israel sub-21 –afortunadamente matizada después por parte del jugador, como un modo de evitar posibles represalias contra su familia en Irán- son dos de los últimos episodios de uno de los históricos males endémicos de la humanidad: el odio injustificado hacia uno de los pueblos que más ha aportado, sin duda, a la riqueza cultural de nuestra civilización.


.La selección Fútbol de Israel superó a Rumania
.Equipos israelíes de fútbol deberán jugar en el exterior
.Maradona actuará en telenovela israelí sobre fútbol
.Israel vence a Chile en un partido amistoso de fútbol
.Un equipo de fútbol árabe-israelí vence a un equipo de refugiados de Darfur en Israel
.Pintadas antisemitas en el estadio Lompilad en Tel Aviv
.Qatar ayudó a equipo israelí de fútbol

Comments are locked.

.carlos orozco dijo el 26 de July, 2008:

Soy Carlos Orozco B. y soy fulbolista, jugue en Union Española (inferiorees) hasta los 19 años y hoy busco club en israel como profecional, soy volante por Izqueda, si necesitan fotos las puedo enviar…