13 January 2008 - ו' שבט תשס"ח
La Hudná no es ninguna solución
A la luz del éxito de las sofisticadas operaciones militares contra la Jihad Islámica en la Franja de Gaza, y los signos de debilitamiento en el mando de Hamás, muchos están solicitando la aceptación de la supuesta oferta de Ismail Haniyeh de una hudná (un alto el fuego) o, alternativamente, una tahadiyeh (una detención de los enfrentamientos), a cambio del final de las operaciones del IDF en Gaza y de un levantamiento del bloqueo. Parece que los fabricantes de opinión (y decisión) en Israel no han aprendido nada.
Después de la Guerra de los Seis DÃas y hasta diciembre de 1987, el establishment de seguridad permitió que una rama de los Hermanos Musulmanes estableciera una red religiosa, social y económica, que por su parte condujo a la creación de Hamás después de la irrupción de la primera Intifada. Esto fue permitido en un esfuerzo por debilitar a los elementos seculares de la OLP, quienes utilizaban el terrorismo para avanzar en su objetivo de un estado palestino. Aquella polÃtica miope no apreció la estrategia a largo plazo de los Hermanos Musulmanes, manifestada claramente en la patria del movimiento, Egipto, donde desde principios de los años 1970 han existido movimientos terroristas islamistas.
La expulsión de 415 miembros de Hamás y de la Jihad Islámica al sur del LÃbano en diciembre de 1992, y su regreso a los territorios después de los Acuerdos de Oslo, sin tener en cuenta la “Hezbollización” a la que se habÃan sometido en los campos de entrenamiento del LÃbano, causó la adopción de los atentados suicidas como un instrumento estratégico para minar el proceso de paz. AsÃ, con el principio de la segunda Intifada, Hamás se convirtió en la columna vertebral de la resistencia palestina a la existencia de Israel. Sin embargo, durante los años sangrientos de la Intifada, los gobiernos de Israel optaron por demoler las estructuras de la Autoridad Palestina en vez de apuntar al mando Hamás, hecho que sólo sucedió con el asesinato del jeque Ahmed Yassin y del diputado, Abdel Aziz Rantisi, en la primavera 2004.
Después de la muerte de Yasser Arafat, en noviembre de 2004, en vez de mantener la presión sobre Hamás, el gobierno de Sharón optó por realizar una retirada unilateral de la Franja de Gaza sin un acuerdo previo, aunque estuviera claro que Hamás asumirÃa Gaza y desde allà exportarÃa su lucha a Cisjordania. Posteriormente, Israel permitió que Hamás participara en las elecciones y asumiera polÃticamente la Autoridad Palestina, estableciendo una fuerza militar independiente modelada según el ejemplo de Hezbollá. Al final de proceso, Hamás asumió la Franja de Gaza, también sin ninguna respuesta seria.
La aceptación de Israel de la oferta de una Hudná constituirÃa una victoria estratégica para Hamás y sus aliados: la organización serÃa considerada por la población palestina como el elemento principal en la lucha nacional. Además, recibirÃa rápidamente la legitimidad internacional, establecerÃa su control económico y polÃtico sobre la generosa ayuda de la comunidad internacional, y serÃa capaz de desarrollar una capacidad militar disuasiva respecto a Israel por medio de un masivo contrabando de armas a través de la frontera egipcia.
En un año o dos, un estado extremista, aliado con Irán, Siria y Hezbollá, surgirá en nuestra frontera sur, con grandes posibilidades de asumir Cisjordania y afectar la estabilidad de Jordania, Egipto y posiblemente también del Movimiento Islámico de Israel. Incluso si Hamás cumple su promesa de no violar el alto el fuego durante varios meses, Irán y su aliado, la Jihad Islámica, harán todo lo posible por sabotear las negociaciones con los palestinos.
¿Es una calma temporal, táctica y relativa de unos meses, tal vez hasta de un año o dos, una justificación suficiente para el siguiente fracaso estratégico de Israel? ¿No afrontaremos entonces una situación similar a la qué surgió en el sur del LÃbano después de la retirada unilateral de Israel de mayo de 2000, y que nos condujo a los desoladores resultados de julio-agosto de 2006? ¿No serán aquellos que ahora amenazan con duras respuestas si Hamás o algún otro grupo palestino violan la hudná quienes posteriormente vuelvan a encontrar más excusas para evitar tomar medidas contra ellos?
A la luz del continuado blanco de los cohetes en que se han convertido algunas comunidades israelÃes y del contrabando en curso, Israel debe utilizar una polÃtica exigente y mantener su esfuerzo contra el refuerzo de Hamás en la Franja de Gaza. Y se deberÃa incluir apuntar al liderazgo de la organización, y si es necesario, realizar una ofensiva terrestre para retomar el control de la ruta Filadeldia y de segmentos del norte de la Franja de Gaza antes de que las armas de alto significado estratégico hagan acto de presencia.
También deberÃamos recordar que aún hay elementos radicales en Fatah que no aceptan un compromiso con Israel, entre ellos su Secretario General, Farouk Kaddoumi, cuya base permanente está en Damasco. Sólo sosteniendo a los moderados en el liderazgo palestino y en la población de Cisjordania, mientras polÃtica y socialmente debilitamos a Hamás en Gaza, serÃa posible, quizás, fisurar al movimiento islámico y en una lucha conjunta con el Fatah más moderado y con los lÃderes más pragmáticos de Hamás hacer frente a los radicales en el control de Gaza y en cualquier otra parte.
Eli Karmon - Haaretz
Traducción: José Antonio
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