21 January 2008 - י"ד שבט תשס"ח
Asco
Los vivos siempre están antes que los muertos, y asà debe ser. Y asà se debe decir y asà se debe actuar. Nassrallah siembra el miedo y sumará dolor al dolor entre quienes saben, quienes no saben y quienes nunca sabrán si sus palabras están dirigidas a ellos.
Resulta angustiante y desesperante pensar que con ese hombre, Hassan Nassrallah, comerciante de sangre , eterno mercader de cadáveres, deberemos llevar a cabo no solamente la negociación por la recuperación de los soldados secuestrados, ni la negociación por la devolución de los restos de los soldados caÃdos, sino continuar dialogando. También mañana, y pasado mañana y en los meses y años por venir. Y cada vez que nos ocupemos de algo que tenga que ver con nuestra frontera norte, lo tendremos frente a nosotros.
Que no haya malos entendidos, tampoco ahora Nassrallah miente. La organización que dirige y preside, efectivamente tiene en su poder partes de cuerpos de soldados israelÃes que cayeron en la Segunda Guerra del LÃbano. Quiene regresaron de allà saben que, entre todas las cosas que sucedieron en esta guerra inútil, también eso sucedió. Cabe esperar que Nassrallah - conocedor de las sensibilidades de la sociedad israelà - desea cobrar un precio por ello, y un precio bien alto.
Incluso podemos admitir que ese precio - de pago mutuo, hay que decir - es parte inseparable de los horrores de la guerra. De toda guerra. Y, en el marco de las reglas de juego que se fueron diseñando aquà en el Medio Oriente en los últimos diez años - sobre las cuales es difÃcil decir algo positivo - Nassrallah es un protagonista especialmente repugnante. No porque no cede en su fe y sus prinicpios, no porque se empecina en luchar contra nosotros, tampoco por el uso cÃnico que hace de la vida humana, tanto la suya como la de los demás, sino por su infinita soberbia.
¨Por la forma como aprovechó la celebración de la Ashura - una especie de DÃa del Perdón chiÃta, en el que la gente debe evaluar sus actos - para contabilizar las manos, pies, y demás miembros que guarda y tiene con él. Cartas de negociación en el comercio de sangre que lleva a cabo frente a la sociedad israelÃ, una y otra vez.
Si la celebración de la Ashura representa la llegada del Arca de Noé a tierra firme al finalizar el diluvio, no hay nada de todo eso, ni una mÃnima relación, en las palabras de Nassrallah. Ese hombre asqueroso no salvará a nadie de ningún diluvio.
Con respecto a nosotros, continuará imponiéndonos desafÃos tremendos, y los hará cada vez peores, más grandes. Nassrallah le hará esto a toda la sociedad israelà en general y a las familias de los caÃdos en particular. Hablará pasando por encima de las autoridades y los responsables de nuestra seguridad, sembrará el miedo y sumará dolor al dolor entre quienes saben, quienes no saben y quienes nunca sabrán si las palabras de Nassrallah están dirigidas a ellos.
Éste es un desafÃo difÃcil que impone Nassrallah también a quienes toman las decisiones y, al parecer, los seguirá sorprendiendo. Incluso sacará alguna maldad de abajo de la manga un dÃa después que se firme un acuerdo con él, cualquier acuerdo.
Y puede ser que en medio de todo esto tan difÃcil, lo único que se puede decir es que los vivos siempre están antes que los muertos, y asà debe ser. Y asà se debe decir y asà se debe actuar. En definitiva, no es posible que ese hombre dictamine cuáles será nuestra forma de vida.
Por Ariela Ringel Hoffman - Yediot Ajaronot - Povesham
Un Comentario actualmente publicado/s.
.pacobetis dijo el 22 de January, 2008:







Hay una forma de solucionar el problema y evitar esta situación: matar a Nassrallah y a todo el que se interponga