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04/05/2008

El tigre semita

 


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Primero se comenzó a hablar de los cuatro ”tigres asiáticos”: Taiwan, Singapur, Corea del Sur y Hong Kong. Eran países que en el curso de una generación saltaron de la miseria al desarrollo. Luego siguieron Nueva Zelanda (el tigre anglo), Irlanda (el tigre celta), e incluso Chile, al que comienzan a llamar el ”tigre latino”, país que parece decididamente encaminado a formar parte del primer mundo.

Lo curioso es que entre esas historias de éxito nadie cita la más impresionante de todas: Israel. Por estas fechas se cumplen 60 años de su tumultuosa fundación en el inhóspito arenal del Medio Oriente. Entonces casi nadie apostaba por la supervivencia de aquel pequeño Estado surgido en la tensa primavera de 1948 en medio de los primeros combates de la guerra fría. Los padres fundadores eran apenas un puñado de soñadores asediados por decenas de millones de árabes dispuestos a aplastarlos. No tenían ejército ni dinero, y provenían, algunos de ellos, del espantoso matadero nazi donde seis millones de judíos acababan de ser ejecutados en el más siniestro genocidio que registra la historia de la humanidad. Tenían, eso sí, una desesperada convicción: construir un espacio seguro y decente en el que el atormentado pueblo judío pudiera sobrevivir al brutal antisemitismo esporádicamente practicado por casi todas las otras naciones monoteístas surgidas de Abraham, el padre común de judíos, cristianos y mahometanos.

Israel lo tenía todo en contra: la geografía, los vecinos, el suelo miserable y seco, la escasa y variada población, incluso el idioma, porque el hebreo era una lengua ritual, prácticamente muerta, confinada a la sinagoga y a la lectura de los libros sagrados, que hubo que revitalizar mientras la población judía se comunicaba en los idiomas vernáculos de los países de donde provenía. Unos lo hacían en alemán, otros en polaco o en idish; los había que sólo dominaban el turco, el árabe o el griego. La etnia, además, se dividía profundamente en dos comunidades no siempre bien avenidas: los asquenazí, generalmente de origen germano-polaco, y los sefarditas, originalmente procedentes de España, de donde fueron expulsados en 1492.

No existía, pues, un pueblo judío, sino diversos pueblos judíos forjados en la diáspora, incluidos los que emigraban desde Yemen, Marruecos, Etiopía y, sobre todo, de Rusia. Tampoco poseían ningún fenotipo dominante que los caracterizara físicamente. Se vinculaban, además, de distintas maneras a la tradición religiosa y cultural del nuevo y desconocido país, ostentando muy diferentes grados de desarrollo intelectual y académico. Variedad que, sin duda, no era el mejor cohesivo para unificar a la vacilante nación que dio sus primeros pasos en medio de una invasión destinada a “echar a los judíos al mar”.

¿Qué hicieron en sesenta años los israelitas con ese mosaico abigarrado y difícil? Hicieron una complejísima democracia parlamentaria, reflejo de la diversidad de una vibrante sociedad que hoy cuenta con más de siete millones de habitantes, radicados en un diminuto país de apenas 20,000 kilómetros cuadrados, que disfrutan de todos los derechos individuales, en la que las poderosas fuerzas armadas están subordinadas a la autoridad de los civiles. Hicieron un gobierno razonablemente eficaz, más honrado que la media, pese a las turbulencias en las que han tenido que vivir. Hicieron un país con una población altamente educada, con el menor índice de violencia social del mundo, incluido ese 16% de personas de religión islámica, una minoría, también israelí, difícilmente asimilable, aun cuando constituye el grupo árabe –hombres y mujeres– que más libertades y prosperidad posee de cuantos pueblan la tierra.

Israel hoy tiene un per cápita (PPP) de US$29,000 y, de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, que mide la calidad de vida, forma parte de los treinta países punteros del mundo, entre Alemania y Grecia, donde no comparece ninguna otra nación del Medio Oriente (ni de América Latina), pese a que tiene que dedicar a su defensa nada menos que el 8% de cuanto el país produce, porque ya se ha desangrado en por lo menos tres costosas guerras y mañana pudiera comenzar la cuarta.

¿Cómo Israel ha logrado este milagro económico? Esencialmente, cultivando su enorme capital humano y sus virtudes cívicas, a base de inteligencia, rigor, trabajo intenso y respeto a la ley, lo que le ha permitido ser muy eficiente en la agricultura, las comunicaciones, la electrónica, la fabricación de equipos médicos, aviación e industria armamentística, y hasta en el ámbito espacial, dado que ya hay satélites israelíes girando en torno a la tierra.

No todo, por supuesto, es perfecto en el país, pero para juzgar a Israel siempre hay que preguntarse dónde existe otra sociedad libre y desarrollada que en apenas seis décadas, surgiendo de la nada y contra viento y marea, ha conseguido los logros obtenidos por el pueblo hebreo. Es hora de empezar a hablar del tigre semita. Hay que estudiar muy bien lo que allí se ha hecho. Es casi milagroso.

Autor: CARLOS ALBERTO MONTANER

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04/05/2008

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Comentarios para “El tigre semita”


  1. Arturo Bentter expresa que:

    Por un lado, tú no eres ni mi profesor, ni mi juez, para que yo tenga que demostrar alguna cosa. Israel no es la patria primigenia de los judíos, porque la Torah no es una fuente fiable para demostrar una verdad histórica con repercusiones geopolíticas actuales. No te puedes basar en la Torah para decir que los judíos fueron los PRIMEROS habitantes de Israel. Muy probablemente antes de ellos otros habitaban esas tierras, y nunca lo sabremos.

    El hecho es que los judíos han sido expulsados de todos lados, y no vamos a entrar en detalles ahora de la razón, todos han de tener su propia explicación, yo tengo la mía. Y éstas expulsiones que han sido llamadas “diáspora” dieron lugar a un sentimiento de unidad y hermeticismo entre los judíos, reforzado por una ideología-religión, en la cual los judíos son los amos de los no-judíos, son los enviados de “Dios”, y con un destino supremo por sobre los demás pueblos.

    Con éstas bases, los judíos se sienten con el derecho de ocupar Palestina, que según su libro religioso, la Torah, originalmente habría sido tierra de judíos, y habría sido llamada Israel desde el Principio de los tiempos. Y la ocupación se hace según su lógica, en donde los judíos se creen con el derecho de hacer y deshacer a su antojo, contando con el Imperio Norteamericano, guiado directa e indirectamente por los mismos judíos, como aval.

    No voy a volver a la analogía de los celtas, porque sigues sin entenderla, vaya, ¿dónde quedó la tan grandilocuente “inteligencia” judía?. No sé.

    Aquí no hay tal Milagro Económico de Israel, y su mejor universidad es sobrepasada por la Universidad de Teherán, país que ha venido soportando un boicot y un asedio durante 30 años. Ya hablamos de que Israel es el país que recibe la mayor ayuda externa norteamericana, y muy, pero muy lejos por sobre Egipto, segundo país que recibe más ayuda. Además de toda la colaboración científica y tecnológica con centros de estudios estadounidenses, franceses, ingleses y alemanes. Además de todas las facilidades que tuvieron antes de la revolución islámica, cuando recibían petróleo GRATIS del vendido Sha Reza Pahlevi; y otras tantas cosas que sería largo comentar ahora.

    La economía y el desarrollo israelí no es un MILAGRO, el verdadero milagro es que tengan a la mitad del planeta bajo sus piés.

  2. Arvinka expresa que:

    Bentter

    Afortunadamente no soy tu profesor. Estaría frustrado porque no entiendes nada. Tu analogía es incorrecta por todos lados. Si no te ha quedado claro, sólo es por orgulloso. En segundo lugar, te aclaro que para sustentar que Israel es la tierra ancestral de los judíos me baso en información arqueológica, no en la Torah. El problema es que no estudias Historia. Ponte a investigar un poco sobre todo lo que son los cananeos y otros pueblos semitas antiguos. Luego ponte a estudiar qué resultó de las mezclas de todos ellos: nosotros. Los judíos. Si no te gusta el dato, es muy tu problema. La evidencia arqueológica allí está.

    Por cierto, Teherán no pasa por una de sus mejores épocas académicas. Peor que la presión internacional, es la presión islamista desde que el Ayatolah Jomeini ocupó el poder. Cierto, alguna vez Irán fue una luz en la cultura islámica. Los persas son, en ese aspecto, admirables y relevantes (al punto de que suelen sentir un dejo de menosprecio por los árabes). Si me vas a venir a decir que Irán es un lugar donde el conocimiento libre está de moda, además de Historia te tengo que pedir que veas las noticias (pese a que sigas con tu perorata de que las controlamos los judíos).

    Finalmente, ojalá tuviéramos a la mitad del mundo bajo nuestros pies. En realidad, Israel ni siquiera ha intentado volver a controlar Gaza.

    Ignorante.

  3. Vitor Santos expresa que:

    Shalom
    Caro Arvinka. Quizás ya conoscas a este sítio.Si no lo conoces quizás te sé interesante: http://genforum.genealogy.com/machorro/
    Saludos Amigos.

  4. Bentter expresa que:

    Arvinka

    Demuestras un profundo desconocimiento de la realidad iraní, y una tremenda vanidad en tu judaidad. La Univesidad de Teherán está pasando por su mejor momento, reconocida por el mundo académico internacional. Está entre las 3 mejores de Medio Oriente, ganó el 2007 un campeonato mundial de ciencias, descubre cada año nuevas mejoras médicas e ingenieriles. Está a la cabeza, junto con California, Israel y otros en adelantos agronómicos. Todo eso lo pude recopilar en pocos minutos en internet, en páginas no iraníes. Además más del 60% de su alumnado es femenino, bastante más que en la mayoría de las universidades occidentales.

    Antes de la creación del Estado de Israel, los judíos vivían en paz y armonía con musulmanes y cristianos, y así lo venían haciendo desde hace 2 mil años, acentúandose este equilibrio gracias a la normativa otomana, que regulaba un buen entendimiento entre las distintas religiones y razas. El Líbano era un lugar bastante desarrollado, similar a otros lugares europeos mediterráneos, como el sur de España, Italia, Grecia, gente educada, buenos balnearios con buenos servicios, una industria incipiente, etc… Veamos ahora cómo es la “armonía” con los musulmanes, y cómo ha avanzado Líbano con la creación de Judá.

    Los judíos reclaman un territorio que sólo ocuparon esporádicamente 2 veces después del dominio babilonio, y que no han ocupado hace 2000 años. No crees que ya es demasiado tarde para reclamar soberanía?. Y después de ocupar ilegalmente, y sin preguntarle a los mismos Palestinos, no crees que la gestión ha sido desastrosa?. La vanidad, el orgullo, el desprecio hacia los goyms, han hecho insoportable la existencia de Israel.

    Es necesario que tú te informes, ignorante.

  5. Arvinka expresa que:

    Bentter

    Me resulta curioso que ni siquiera pongas atención a lo que he comentado sobre los iraníes. Especialmente porque guardo un aprecio muy especial por los persas, debido a los varios conocidos persas que he tenido. Iraníes, obviamente. Lo que sé sobre Irán es lo que ellos mismos me han contado.

    No necesitas fingir que me instruyes sobre lo avanzado que ha sido, en comparación a sus vecinos, Irán. Pero me da risa la ingenuidad con la que te desenvuelves cuando quieres dibujar un Irán lindo y verde, toda vez que es innegable que mucho del avance que el país tuvo durante siglos, vino a reventar con la llegada de un gobierno religioso fundamentalista.

    Si no tienes oído para todas las voces opositoras al régimen iraní, solamente es porque tu criterio siempre cede a tus prejuicios. Prefieres soñar con un Irán maravilloso con tal de poder seguir quejándote de Israel.

    A nivel educativo, Israel está bastante más desarrollado. Mira, hasta resulta tierna la manera en la que citas un artículo donde se menciona que la Universidad de Therán está en el lugar 539 del Ranking de la THES. La Universidad Hebrea de Jerusalén está en el 128. Espero que calibres la diferencia que eso implica. Si suele decirse que Irán es de lo más avanzado en Medio Oriente, es porque a Israel nunca lo juzgan bajo los parámetros de Medio Oriente, sino de Europa (sería aberrante comparar a Israel con Medio Oriente; la diferencia social, educativa, democrática y demás es abismal, te guste o no).

    Por otra parte, no quiero dejar la impresión de que sugiero que bajo el régimen del Sha de Irán todo era maravilloso, y que la Revolución Islámica lo vino a fastidiar. Falso. Si hubo un levantamiento popular contra el régimen anterior, fue por algo. Las revoluciones no solucionan las cosas, pero tampoco surgen de la nada o por capricho.

    Además—y lo he sostenido en otros foros—es un hecho muy claro que la realidad iraní no es exactamente como la pintan las noticias. De hecho, las noticias suelen mostrar aspectos demasiado parcos sobre toda la realidad de Oriente Medio. No me parece que lo hagan por mentir, pero están muy lejos de ofrecer la información suficiente como para que una persona común y corriente se pueda hacer un criterio más o menos objetivo.

    De todos modos, no podemos negar que Ahmadinejad es un gobernante irresponsable. No me parece que sea una amenaza peligrosa para Israel, pero no porque sea inocente. La verdad es que es una bestia bípeda, sin ir más lejos. Claro, su discurso eterno de que hay que destruir Israel (espero que no lo vayas a negar, eso ya no sería necio de tu parte; sería estúpido) tiene más tintes de demagogia que de proyecto militar. Y es que Ahmadinejad es el tipo de presidente que necesita mucho de la demagogia, porque lo cierto es que no ha sabido gobernar, y la economía iraní pasa por uno de sus peores momentos (eso también lo puedes encontrar fácilmente en internet). Incluso, se ha ganado la desconfianza de los ayatolas, y por eso el gobierno religioso ha terminado por recaer en Rafsanjani, un abierto opositor a Ahmadinejad.

    Como en todos los países en crisis, Ahmadinejad, bien ubicado en su papel de gobernante idiota, opta por los discursos distractores. Y el favorito es el de que Israel es la causa de todas las desgracias de la zona. Da pena escucharlo en esos casos, pero me da más pena que tú—específicamente—se trague ese tipo de tonterías (como cuando relacionas a Israel con los problemas de Líbano; ponte a estudiar Historia, insisto, para que te enteres de que la guerra civil libanesa—que fue lo que realmente fastidió al país—empezó sin que Israel tuviera nada que ver; de hecho, los actuales conflictos en Beirut no han tenido nada que ver con Israel, sino con una guerrilla armada por Irán: Hizbalá).

    Si Irán no es un peligro para occidente, no es porque sus objetivos sean pacíficos. Es porque en términos prácticos, no tiene los recursos tecnológicos ni la infraestructura para volverse una potencia nuclear. De hecho, en circunstancias normales no sería difícil ponerse de acuerdo con la AIEA, ni con la Comunidad Europea, y ni siquiera con Estados Unidos e Israel. Sólo sucede que Irán tiene un gobierno bastante torpe. Al estilo de Hugo Chávez: la culpa no es de su pésima manera de administrar los recursos del poder. La culpa siempre tiene que ser del Imperio, del otro, del enemigo. Claro, de una vez, del judío.

    Lamentablemente, ese tipo de gobernantes pululan precisamente porque existe gente como tú, que sólo estás esperando a que alguien venga a darte un diagnóstico que te guste, para comprarlo todo y tragártelo enterito. Un diagnóstico simple, donde quede claro quienes son los buenos y quienes son los malos. A los buenos, estás dispuesto a permitirles lo que sea. A los malos, no estás dispuesto a concederles nada.

    Está bien. Si te gusta ir por el mundo exponiendo opiniones que sólo dan risa, allá tú. Vamos, tan irrelevante es lo que planteas que nadie se toma la molestia de contestarte, salvo yo (y mira que ya me han reclamado en correo personal que no necesito estar perdiendo el tiempo contigo; pero qué le voy a hacer; no sé por qué me encanta estar pendiente de lo que escribes; tal vez tengo esperanzas de que te corrijas un poco; y nótese que no me interesa que llegues a opinar lo mismo que yo; no me hace falta; sólo espero algún día ver un poco de criterio en tus comentarios, no snobismo).

    Pasando a otro punto: te reto a que me demuestres que los judíos sólo ocuparon Judea dos veces, esporádicamente, después de la época de supremacía babilónica. Muéstrame una página arqueológica seria que demuestre que los judíos no son los habitantes característicos de Judea.

    Te advierto que dispongo de todos los recursos para refutarte.

    Y veremos quién es el ignorante.