26 May 2008 - כ"א אייר תשס"ח
El caso Olmert: No digan que ustedes no lo sabÃan
No digan que ustedes no lo sabÃan. Ustedes lo sabÃan. Ustedes, mimadores de Ehud Olmert, sabÃan que el Primer Ministro era un nuevo rico que adquirió su fortuna durante sus años como funcionario. Ustedes, la gente que forma el cÃrculo de protección de Olmert, en el que se incluyen importantes periodistas, sabÃan que el Primer Ministro es un abogado que trabaja entre las regiones más grices y más oscuras de las lÃneas de demarcación. Ustedes sabÃan que antaño, cuando él era un likudnik, evitó por muy poco ser salpicado por el asunto de las facturas falsas del Likud. Ustedes sabÃan que como alcalde de Jerusalem, con regularidad, permaneció en muy caras suites de hotel en lugares distantes. Ustedes sabÃan que, como Ministro de Comercio e Industria, sus relaciones le otorgaron dudosas prebendas. Ustedes sabÃan que como Ministro de Hacienda trató de vender el Banco Leumà a un amigo por medio de otro. Ustedes sabÃan que vendió su casa por millones a una corporación misteriosa de las Islas VÃrgenes. Ustedes sabÃan de sus plumas, de sus cuadros, del engañoso estilo de vida que llevaba ese hombre al que ustedes miman para que permanezca como primer ministro.
No digan pues que ustedes no lo sabÃan. Ustedes lo sabÃan. No sobre la corrupción criminal, sino sobre la iniquidad pública. No sobre las ilegalidades, sino sobre las actitudes y comportamientos impropios. Ustedes no sabÃan de la existencia de Morris Talansky. Tampoco sabÃan que el Primer Ministro era sospechoso de disponer de dinero efectivo en secreto. Pero, seguramente, ustedes ya sospechaban que para Olmert los residentes de Jerusalem y los ciudadanos de Israel no cuentan. Ustedes sabÃan que Ehud Olmert no adora respetar ley y las formas apropiadas de un gobernante. SabÃan que su mimado es un polÃtico ambicioso y desenfrenado.
No digan pues que ustedes no lo sabÃan. Lo sabÃan. Ustedes sabÃan que aguantaron a Olmert durante dos años lo que no aguantaron a BenjamÃn (Bibi) Netaniahu durante dos dÃas. Ustedes sabÃan que protegÃan a Olmert cuando hacia exactamente las mismas cosas que ustedes condenaron en los miembros de Comité Central del Likud y de los lÃderes del Shas. Ustedes lo sabÃan y a fin de permitir y conservar el gobierno de Olmert suspendieron su juicio moral. SabÃan que a fin de mimar a Olmert, dejaron de ejercer su deber profesional y cÃvico. Pues, como en un eclipse, bajaron sus ojos y taparon sus oÃdos. No quisieron reconocer lo que sabÃan. Permitieron que Olmert les hipnotizara. Permitieron que Olmert se convirtiera en su colega. Permitieron que Olmert les convirtiera en sus marionetas en la web, de las que tiraba de los hilos. Se convirtieron en el baluarte de Olmert. En la franja de seguridad de Olmert. Ustedes hicieron posible la era de gobierno de Olmert.
No digan pues que ustedes no lo sabÃan. Claro que lo sabÃan. Pero ustedes pensaron que la paz lo justificaba todo. Pensaron que el miedo a Bibi lo blanqueaba todo. Pensaron que la guerra contra la gran corrupción de la ocupación volvÃa kosher hacer la vista gorda sobre las sospechas de corrupción en asuntos como la Calle Cremieux, el Banca Leumà y el Centro de Inversión. En su búsqueda de los buenos, ustedes se enamoraron de un fraude. En el pasado, ustedes se burlaron de Uri Dan, a quién consideraron un escritorzuelo de la corte de Ariel Sharón. Pero ustedes se han convertido en figurantes de la corte de Olmert.
No digan pues que ustedes no lo sabÃan. Ustedes lo sabÃan. Hubo, después de todo, unos cuantos que les advirtieron. Pero ustedes no quisieron oÃr. Ustedes no quisieron que nadie lo oyera. Ustedes destruyeron al interventor estatal. Vilipendiaron al fiscal general de cuentas. Trataron con condescendencia al puñado de periodistas que permanecieron distantes y en terreno contrario. Han convertido a la paz en el refugio de un sinvergüenza y al sinvergüenza en un destructor de la paz.
La verdad se conocerá pronto. Un puñado de funcionarios decididos, un fiscal estatal valiente, y un procurador general “directo al grano” harán el trabajo. Incluso aquellos que no han comprendido hasta ahora la situación vendrán para comunicar que soportamos tiempos oscuros. Cuando ese dÃa llegue, la pregunta se planteará: ¿Qué ha pasado aquÃ? Parte de la respuesta estará delante de su puerta, queridos periodistas importantes. Ustedes lo sabÃan y ustedes se callaron. Incluso ahora, callan.
Autor: Ari Shavit
Fuente: Haaretz - Traducción: José Antonio-Safed-Tzfat
Un Comentario actualmente publicado/s.
.david dijo el 25 de July, 2008:







Y veo que los Israilies tampoco se salvan de la corrupcion politica generalizada, ya que el olmert y el entrior ya estaban salpicado de corrupcion, yo me imaginaba que los politicos judios eran diferentes y eran mas eficaces y honestos , ya que Isreal recibe muchas donaciones del exterior y mucha gente que donan dinero precisamente no son ricos, pero hacen ricos a los de mas, vay que equivocado estaba yo, donde estan los Bengurion , golden meyer, mushadayan, asi que bien venido al club .