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09/03/2009

La unidad antes de la calamidad

 

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Elecciones 2009

Esta es la situación: para convertirse en una potencia nuclear, Irán necesita tres cosas: los misiles, la capacidad de producir una ojiva nuclear y material fisionable. Irán tiene los misiles Shihab 3, y al parecer también la capacidad de montar una ojiva nuclear. La dificultad que aún afronta es el material fisionable.

Irán ha estado haciendo todo lo posible para crear una masa crítica de uranio enriquecido que le permita montar su primera arma nuclear.

Hay alrededor de 5.000 centrifugadoras que funcionan en las instalaciones subterráneas de Irán en Natanz. Hasta ahora han producido una tonelada de uranio poco enriquecido. Para producir un arma nuclear, Irán necesita una tonelada y media. Las centrifugadoras en Natanz son capaces de producir el resto en menos de un año, y si eso ocurre, Irán será capaz de cambiar las reglas del juego y pasar de un uranio de bajo enriquecimiento a uno de alto enriquecimiento y construir una bomba.

Si Irán se convierte en una potencia nuclear, esto tendrá un buen número de ramificaciones. Irak, Kuwait y los Emiratos es probable que reconozcan la hegemonía iraní y se refugien bajo su égida. Egipto y Arabia Saudita también pueden encaminarse a convertirse en potencias nucleares y convertir el Oriente Medio en una inestable y multipolar región nuclear. Siria, Hezbollá y Hamás pueden muy bien aprovechar el paraguas nuclear iraní para desafiar a Israel con graves conflictos convencionales en varios frentes.

Las fuerzas radicales en el Oriente Medio también pueden utilizar el poder de Irán como una palanca para ayudarles a derrocar a los regímenes árabes moderados. La capacidad nuclear iraní puede “llegar” a manos de las organizaciones terroristas, que podría utilizarlos como una amenaza sin las restricciones de la disuasión que existen entre las naciones.

El significado es evidente: incluso si Irán no utiliza sus armas nucleares, el hecho de que haya ese tipo de armas va a cambiar el mundo. Un mundo con una tercera parte de sus recursos energéticos bajo el patrocinio iraní es un mundo diferente. Un mundo sometido a los caprichos de una central nuclear en el Oriente Medio es un mundo diferente. Un mundo en el que los israelíes y los europeos vivan bajo una nube de temor islámico es un mundo diferente, uno en el que está amenazada la civilización occidental y donde Israel se enfrenta a una amenaza para su existencia.

La campaña electoral de 2009 fue un circo. Nunca antes Israel celebró unas elecciones tan fatídicas y con un nivel tan superficial. La cuestión existencial nunca se mencionó. La cuestión de saber si nuestros líderes son capaces de ocuparse de esta cuestión ni se examinó. La cabina de DJ’s en el club Haoman 17 era lo que separaba a los votantes y el problema, la verdad histórica.

Las actuales negociaciones para una coalición de gobierno son una farsa. Nunca antes se había tratado de construir una coalición de gobierno en Israel con tan poco sentido de responsabilidad.

Sí, la solución de dos Estados es fundamental, pero un Estado palestino viable no se creará el próximo año, incluso si Tzipi Livni fuera la Primera Ministro y Iosi Beilín el Ministro de Asuntos Exteriores. Pero si en el verano del 2010 Irán es una potencia nuclear, se destruirá cualquier posibilidad de paz. El presidente palestino Mahmoud Abbas no sobrevivirá a la ola de fanáticos que inundarán el mundo árabe el día que Ahmadinejad anuncie que la bomba chiíta está lista para su uso.

El dilema es insoportable, se trata de elegir entre la bomba y las bombas [el ataque al programa nuclear iraní]. Ambas posibilidades son desastrosas. Israel tiene sólo unos pocos meses para formular una tercera posibilidad, pero para despertar al mundo, inclusive en el último minuto, y convencer a la administración Obama, Israel necesita un gobierno sano. Israel necesita un gobierno de unidad nacional.

Durante los últimos tres años Tzipi Livni ha sido Ministra de Asuntos Exteriores. Durante este tiempo precioso no ha hecho una sola cosa importante para detener las centrifugadoras de Natanz. El fracaso de Livni con respecto a Irán es mucho más grave que el de Golda ante la Guerra del Iom Kipur.

Pero la decisión de Livni de frustrar un gobierno de emergencia nacional ya no es sólo un fracaso, es una decisión manifiestamente inmoral que pone en peligro el futuro de Israel. Kadima debe invertir de inmediato esa decisión irresponsable. La historia nunca perdonará al dirigente israelí que no estuvo preparado en el momento de la verdad.

Autor: Ari Shavit – Haaretz
Traducción: José Antonio

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09/03/2009

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