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13/04/2009

Negociando en un ambiente político hostil

 

netanyahubarak

El segundo gobierno de Benjamín Netaniahu esta centrado en la asociación del Likud con el líder del partido Avodá, Ehud Barak. Esta nueva e improbable alianza entre rivales nació a partir del mutuo reconocimiento que, con relación a los dos más importantes desafíos que enfrenta el país, ambos sostienen posiciones similares.

Ambos creen que los viejos conceptos con que se manejó el proceso de paz, no los conducirá a las metas fijadas, y en cambio cualquier progreso supuesto para los palestinos en Judea y Samaria solo contribuirá a hacer más precaria la seguridad en Israel. Ninguno de los dos le encuentra sentido a negociar los asuntos más importantes en momentos en que no hay un socio del lado palestino que pueda comprometerse a lograr seguridad, paz y orden.

El segundo desafío importante en el que ambos coinciden es la nuclearización de Irán. Netaniahu enfoca el problema en forma distinta a su predecesor, Ehud Olmert. No está dispuesto a actuar en base a la vieja asunción que la nuclearización de Irán es un problema mundial, y que Israel no debe liderar en el enfrentamiento con dicho problema. Para sobrellevar semejante peso, Netaniahu dijo claramente antes de las elecciones que buscaría un gobierno de unidad, preferentemente con el partido Avodá. También Barak fue sumamente claro en este tema.

El problema principal que enfrentará el gobierno Netaniahu-Barak es el ambiente hostil circundante en estos días. La percepción de Netaniahu y Barak sobre las situaciones palestinas e iraníes es ampliamente compartida por el pueblo. En contraste, el “mundo” marcha claramente en la dirección opuesta: mientras los israelíes se sienten ante un gran peligro estratégico debido al así llamado “proceso de paz” que entregó bases territoriales a los terroristas islámicos, la comunidad internacional parece inclinarse cada vez más del lado de los “palestinos oprimidos”. Y mientras los iraníes se acercan cada vez más a la posesión de armas nucleares, el mundo se muestra cada vez más amistoso y adaptado a los líderes genocidas de Teherán, mientras que al mismo tiempo se vuelven más indiferentes al futuro de Israel.

Netaniahu ve una conexión clara entre los dos temas de paz con los palestinos y el desarrollo de la hegemonía de Teherán en la región. Cuando se le pregunto un par de días antes de las elecciones si iría a establecer la conexión entre estos temas cuando se entrevistara con el Presidente Barack Obama, su respuesta fue “no necesito remarcar esta conexión porque la misma existe y se la puede apreciar”. En la visión de Netaniahu, los iraníes han secuestrado prácticamente el tema palestino, en su propio interés. Lo sorpresivo es que la opinión pública mundial está feliz con este desarrollo y en la realidad alienta a Hamás y a sus patrones iraníes mientras estos combaten a Israel.

Estas dos fuerzas genocidas han encontrado últimamente un nuevo ocupante de la Casa Blanca que parece estar adoptando una política de apaciguamiento mientras glorifica el derrotismo en la forma de un nuevo clima de apertura hacia los oponentes de Estados Unidos.

No hay duda que Obama está preparado para encontrarse con Hamás; técnicamente lo único que tiene que hacer es incluir la Oficina Oval en el canal ya existente de comunicación con Hamás. El funcionario que se ha encargado de establecer la comunicación entre EE.UU. y Hamás. y ocasionalmente también con los sirios, es Rob Malley, muy cercano tanto al Presidente como a la Secretaria de Estado, Hillary Clinton. Es también enemigo declarado de Ehud Barak; es la fuente de la patraña por la cual se sindicaba a Barak por el fracaso de la Cumbre de Camp David con el líder palestino Yasser Arafat en Julio de 2000.

Así, resulta aparente que Barak y Netaniahu tendrán que enfrentarse con un equipo de adversarios en la nueva Administración americana. Últimamente, el comentarista del Wall Street Journal, Bret Stephens, predijo en una entrevista con The Marker, del Haaretz, que si bien no era probable que Obama revirtiera por completo las relaciones EE.UU.-Israel, bien podría cambiarlas por lo menos en 90ºs. Esto podría significar no solo que Estados Unidos podría darle la espalda a Israel, sino también resultados muy temibles para la facción moderada del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

He escuchado de fuentes palestinas que ellos no están muy felices ante la perspectiva de ser abandonados y dejados a la merced de los fundamentalistas islámicos.

Por otra parte, no tiene sentido que los Estados Unidos presionen a Netaniahu a perseguir metas políticas que son inalcanzables bajo las condiciones actuales. Así, Netaniahu tiene la ventaja de poder proponer una forma de salir del impasse por la vía de negociar metas limitadas pero alcanzables. El acuerdo del Likud en su coalición con Barak contiene indicaciones de que Israel podría intentar alguna clase de convocatoria para lograr una paz regional, al estilo de la Conferencia de Madrid de 1991, en la cual Netaniahu tomo parte.

En cuanto a Gaza (que Netaniahu llama Hamastan) la presencia de Barak en el gobierno asegura que no habrá una operación importante para eliminar a Hamás. Pero habrá definitivamente operativos para reducir sus capacidades.

Y la guerra contra el contrabando de armamento será prioritaria, como vimos recientemente en Sudán.

El desafío principal de Netaniahu estará en convencer a Obama sobre la necesidad de neutralizar a Irán, tanto por el peligro que representa para todos los países de la región, como por ser el principal obstáculo en el camino hacia la paz con los palestinos.

Autor: Amnón Lord - Jerusalem Post
Traducción: Fedora Resnik especial para Noti-Israel

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13/04/2009

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