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31/05/2010

En conversación: Natán Sharansky

 

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Natán Sharansky, Presidente de la Agencia Judía (AJ) desde junio pasado, ha anunciado recientemente un cambio en la misión de esa organización, que ha encendido muchas discusiones.

El famoso disidente de la ex-Unión Soviética, que salto a los titulares de los periódicos al enfrentar a las autoridades comunistas durante los años ochenta, atribuye su valiente perseverancia a un descubrimiento que hizo en su juventud: la vitalidad de su identidad judía.

Sharansky insiste que, a pesar de las actitudes postmodernas, que desprecian las lealtades particularistas, especialmente aquellas relacionadas con la religión y la familia, los desafíos actuales que enfrentan Israel y el pueblo judío son mejor enfrentados a través del involucramiento activo de los judíos que han sido educados en su herencia, y que se apasionan con la vida judía.

La figura diminuta de quien sobrevivió numerosas huelgas de hambre de más de un mes durante su encarcelamiento de cerca de 10 años, y que se prepará para luchar hasta la muerte por sus principios y valores, espera algo más que lealtades simbólicas a la vida judía. Autor de “El caso por la Democracia” y “Defendiendo la identidad”, Sharansky está llevando a la AJ a desarrollar un programa que incluirá una conexión consciente con la historia judía entre los jóvenes judíos, lo que se traducirá en un compromiso tangible con el futuro del pueblo judío.

Recientemente, Sharansky se encontró con Baila Olidort, editor del Lubavich News Service en su oficina de la sede central de la Agencia Judía en Jerusalem, donde habló sobre su visión, su respeto por el modelo de Jabad para alcanzar a la gente, y las ambigüedades morales que descubrió en la libertad.

Como Presidente de la Agencia Judía, usted está por re-enfocar la agenda de la organización y hacer prioritarios la educación judía y la identidad judía. ¿Por qué el cambio?

No se trata de que los objetivos de la Agencia Judía hayan cambiado. La AJ fue creada para movilizar al pueblo judío alrededor del la idea de un Estado judío, y traer a los judíos que querían y necesitaban ser salvados, a Israel. A lo largo de los años se trajeron 3.200.000 judíos. Billones de dólares se reunieron y cientos de aldeas y ciudades se construyeron con la ayuda del judaísmo mundial.
Pero esas operaciones de salvamento de judíos, ya sea de detrás de la Cortina de Hierro, o de países árabes, o de Etiopia están ahora en el pasado. Hoy día la aliá, es una aliá por elección, y los que la hacen, lo hacen por un fuerte compromiso con el pueblo judío, el compromiso de vivir en un Estado judío.

En ese caso, ¿cuales son los desafíos según los percibe usted hoy?

Hoy nuestro desafío es saber si podemos permanecer fieles a nuestra identidad cuando tenemos la libertad de elegir.

¿El foco de la Agencia esta puesto primeramente en los judíos de la Diáspora?

No solo en los judíos de la diáspora. Necesitamos fortalecer nuestra identidad judía en todas partes. La gente aquí a veces subestima lo importante que es para Israel.
La AJ se involucrara mucho más en el fortalecimiento de la identidad judía en el Estado de Israel.
Los judíos de Israel se sienten a veces más israelíes que judíos. Están perdiendo sus conexiones históricas o culturales con sus raíces judías.

Se ve claro en sus libros que usted estaba preparado para morir por sus principios.

No fue una decisión sobre suicidio, fue una decisión acerca de que era lo importante para mí en mi vida.

En mi vida en la Unión Soviética yo no tenía libertades básicas, pero carecía del sentido interno de lucha, porque para tenerlo uno debe sentir que hay a veces algo más importante que la supervivencia física. Y en la Unión Soviética todo tenía que ver con la supervivencia física.
Solo cuando descubrimos nuestra identidad y comenzamos a conectarnos con ella, es que descubrimos que hay algo mas importante que la supervivencia física.

Es por ello que no podía claudicar ante ellos – yo no renunciaría a mi libertad interna por mi supervivencia física.

Entonces, ¿de que manera trabajará la Agencia para fortalecer la identidad judía?

La AJ es el canal principal de comunicación entre el gobierno israelí y las comunidades judías de todo el mundo. Así, cuando judíos de Israel se encuentran con otras comunidades judías en el extranjero, y pasan algún tiempo actuando dentro de esas comunidades, o tienen proyectos conjuntos con comunidades judías aquí o en cualquier otro lugar, ayuda a fortalecer su identidad judía.

Como los judíos norteamericanos descubrieron, es importante intensificar formas de educación judía informal, especialmente para gente que no recibe educación judía formal – ya sea por medio de campamentos de verano o seminarios varios. Ya lo estamos haciendo, pero tenemos que hacer más.

Lo que usted esta proponiendo coincide con el trabajo de Jabad Lubavitch. ¿Usted visualiza una cooperación con Jabad en algunos de estos proyectos?

Ya tenemos esta cooperación. En la FSU (ex Unión Soviética) hay muchos lugares donde nuestros representantes actúan desde los centros de Jabad, y también lo contrario, donde Jabad usa nuestras instalaciones, y yo estoy muy a favor de esto.
En los campus universitarios también estamos ampliando nuestras actividades y Jabad está haciendo lo mismo. Encuentro más y más rabinos de Jabad en los campus y también tendremos más enviados nuestros allí.

Podemos aprender muchísimo de la determinación, tenacidad y persistencia de los enviados de Jabad.
Cuando algunos representantes vienen a preguntarme por qué dejamos toda la judería rusa bajo control de Jabad, yo digo: “¿que significa ‘dejamos’?” bueno, dicen: solo hay enviados de Jabad, y no de la AJ. No es justo.

Yo les prometo que en el momento que tengan una persona lista para ir por toda su vida –como en un exilio- a Omsk o Perm o Kamtchatka o Sakhalin como los enviados de Jabad hacen, no un mes, no un año, pero pasar toda su vida allí – y mire lo que pasa, un enviado de Jabad viene con su esposa y un hijo, y hay 10 judíos, y él se pasa 10 años allí. Ahora él tiene 4 hijos, y hay 150 judíos que aparecieron no se sabe de donde, y él esta construyendo una comunidad, y pasa 10 años mas allí, y la comunidad sigue creciendo.
“Si usted tiene esa clase de gente”, les dije, “les prometo que los ayudaré a ir a Sakhalim o Kamtchatka”.

Los valores universales judíos son abrazados ampliamente en todas partes. ¿Cuáles son algunos de los valores judíos específicos que usted desea promover en su trabajo en la AJ?

Personalmente, me alegro que mis hijas lleven una vida tradicional judía. Mi esposa cuida las mitzvot más que yo, y mis hijas aun más que mi generación.

Nosotros en la AJ queremos que más y más gente se conecte a su herencia de distintas maneras, a los valores del judaísmo, y que deseen que sus hijos lleguen a ser judíos no menos comprometidos que lo que fueran sus padres. Pero aquí no somos religiosos – tenemos representantes de todas las corrientes, y no hemos de imponer ninguna en particular.

Y aun, creo que es una declaración totalmente errónea, que alguien tenga que elegir entre ser una persona con valores universales, o con valores judíos. Es tan falso hoy como lo fue antes. Hay una conexión profunda entre ambos – Si yo tengo la fuerza de luchar por los derechos humanos, es porque descubrí mi judaísmo.

Hacia el final de su libro “Fear no evil” usted habla con alguna tristeza sobre abandonar su vida en una prisión rusa. Usted habla sobre la certeza absoluta para distinguir entre el mal y el bien, y se pregunta si en el mundo libre, usted sabrá “como disfrutar de los colores vividos de la libertad sin perder la profundidad existencial” que sintió en prisión.

Debo decirle que ahora, cuando vuelvo sobre esos sentimientos, me sorprendo al ver cuanta razón tenía al ver esto como el gran desafío de mi vida. Yo estuve en ese lugar donde hay tanta claridad para distinguir entre el bien y el mal, amigos y enemigos. Y es prácticamente imposible alcanzar este nivel de claridad moral y practica en la vida diaria.

Pasé 9 años en prisión, pero también pase 9 años en el gobierno. Estuve con 4 gobiernos diferentes y dos veces renuncié – hay cierta profunda insatisfacción en nuestra vida diaria debido a que realmente no se puede alcanzar ese grado de claridad – usted debe pasar a través de toda clase de compromisos.

Usted ha vuelto a visitar Rusia y las prisiones donde paso tantos años de su vida. ¿Como fue esa experiencia?

La primera vez que volví fue 10 años después de mi liberación. Yo insistí que iría a visitar los lugares donde estuve preso. Y fue una tremenda experiencia. Pensar que ese fue el lugar en que los lideres de la KGB –la organización más poderosa del mundo – me dijeron que era el fin del movimiento judío, que cada judío tenía temor de pronunciar nuestros nombres, y en cambio, 20 años más tarde, no hay KGB, ni Unión Soviética, y el mundo es un lugar mas seguro.

Cada vez que vuelvo, tengo esa sensación que ese es el lugar donde probamos y aprobamos nuestra fuerza como pueblo. Por lo tanto, es muy importante sacar las conclusiones justas acerca de lo que se debe hacer hoy.

Como prisionero soviético usted soñaba con Israel, con poder vivir allí un día. Usted ya ha estado viviendo aquí por 24 años. ¿Coincidió la realidad con sus expectativas?

Yo soñé que Israel era un paraíso, y 24 años más tarde siento que es el mejor lugar para vivir para un judío, pero necesita mucho tikún (mejora). Mucho debe ser corregido. Moralmente, es mucho más difícil vivir en el paraíso que en el infierno, porque en el infierno uno sabe exactamente cual es su rol.

¿Cual fue su mayor decepción?

La mayor desilusión fue que cuando estábamos luchando, todos nuestros amigos venían del sentimiento de que éramos un pueblo, y era tan claro que somos un pueblo. Pero cuando llegué aquí, descubrí que no hay límites para las divisiones entre nosotros, y eso es algo que hasta el día de hoy encuentro muy decepcionante y frustrante. A pesar de todo, en los momentos críticos, las paredes caen y volvemos a ser un solo pueblo nuevamente. Entonces, ese es nuestro gran desafío: como hacer caer esas paredes.

¿Cual es su mayor preocupación con respecto a Israel?

Hoy día tenemos un gran problema de apoyo para Israel, de defensa de la idea de un estado judío hoy. Y nuevamente, la gente que esta lista para luchar contra el nuevo y hostil antisemitismo es la misma gente que tienen el compromiso, la conexión y un fuerte sentimiento de familia – gente que quiere asegurar que sus hijos crecerán como judíos, y seguirán integrando la familia.
Así, cualquiera que sea el desafío que enfrentamos, volveremos a la misma solución para resolver los desafíos: fortalecer nuestra identidad judía

Por Baila Olidort, editor del Lubavitch News Service
Traducción: Fedora Resnik para Noti-Israel

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Fecha de la nota
31/05/2010

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