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15/12/2011

Hilarante Hillary

 

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Hillary Clinton expresó recientemente su preocupación por el futuro de la democracia israelí ya que la Knesset está considerando recortar la financiación de los gobiernos extranjeros a las (muy politizadas) organizaciones no gubernamentales israelíes, y debido a que algunos rabinos en Israel dicen que quieren ver a los hombres y a las mujeres sentados separados en los asientos de algunos autobuses. ¿Hillary Clinton se da cuenta de lo hipócrita que es? En los Estados Unidos, las organizaciones no gubernamentales que reciben fondos de gobiernos extranjeros se consideran como agentes extranjeros. ¿Y por qué la separación entre hombres y mujeres en algunos autobuses “haredíes” supone una amenaza para la democracia en Israel pero no lo es en Nueva York (una práctica común en el estado natal de Clinton)?

Hace menos de seis meses (en julio de 2011), el FBI arrestó a Syed Ghulam Nabi Fai, un ciudadano americano acusado por el Departamento de Justicia de EEUU de no informar al gobierno de los EEUU de que estaba en nómina de Pakistán mientras hacia lobbyng por la causa de Cachemira ( pro-Pakistan) y hacia donación de fondos a los congresistas. Fai, que es el director de una ONG con sede en Washington, la “Kashmiri American Council” (KAC), habría recibido millones de dólares para la KAC en las últimas dos décadas. Fai fue acusado de realizar un trabajo de décadas con el claro propósito de ocultar la participación de Pakistán, el cual estaba detrás de sus esfuerzos para influir en la posición del gobierno de EEUU sobre Cachemira. Sus “donantes” en Pakistán presuntamente canalizaron millones de dólares a través del Kashmiri Center para realizar contribuciones a determinados funcionarios de EEUU, organizar conferencias de alto perfil y pagar los esfuerzos de otros que promovieron la causa de Cachemira en la toma de decisiones en Washington. Si es hallado culpable, Fai podría enfrentarse a un máximo de cinco años de prisión.

La ley de EEUU establece que cualquier ciudadano u organización estadounidense que reciba fondos de gobiernos extranjeros deben registrarse como un agente extranjero. El agente extranjero debe reportar todos sus ingresos y gastos, y el Fiscal General puede exigirle, en cualquier momento, su lista de donantes. Muchas organizaciones no gubernamentales israelíes reciben dinero de gobiernos extranjeros con el fin de influir en las políticas del gobierno de Israel. En los Estados Unidos, esas mismas organizaciones no gubernamentales israelíes tendrían que registrarse como agentes extranjeros, y sus libros serían examinados por el Gobierno. ¿Por qué Estados Unidos, una superpotencia que ya no está amenazada por el comunismo, tiene todo el derecho a tomar medidas de autoprotección que afectan a una serie de politizadas ONG financiadas por gobiernos extranjeros, pero Israel, en cambio, no puede ni debe, siendo un pequeño país que se enfrenta a amenazas existenciales?

Clinton está haciendo el ridículo porque está comprando la propaganda de la versión en inglés del Ha’aretz. Este periódico radical que solo lee un 1% de la población israelí (imprime 70.000 ejemplares al día para una población de 7 millones de dólares) es la Biblia de los periodistas y diplomáticos extranjeros, las mismas personas que escriben acerca de Israel y que informan a sus diversas capitales. Clinton no es la única víctima del “efecto Haaretz”. Hace unos meses, el presidente Sarkozy dijo que un “Estado no puede ser judío al igual que una mesa no puede ser católica”. Estaba repitiendo casi palabra por palabra lo que Amos Oz suele escribir regularmente en el diario Haaretz.

El Ha’aretz ha escrito que es antidemocrático recortar la financiación de los gobiernos extranjeros a esas organizaciones no gubernamentales israelíes decididas a influir en las políticas del gobierno de Israel. También dice que sólo en las autocracias y en los países del tercer mundo el Ejecutivo y el Legislativo tienen algo que decir sobre el nombramiento de los Magistrados del Tribunal Supremo, y que multar a los periodistas por mentir y difamar intencionalmente es contrario a la libertad de expresión. Haaretz sabe que está diciendo tonterías, pero su agenda ideológica prevalece antes que la verdad.

Hillary Clinton, obviamente, sabe que en su país los jueces del Tribunal Supremo son nombrados por el Presidente y que las organizaciones que reciben fondos de los gobiernos extranjeros deben registrarse como agentes extranjeros. Así pues, o bien Clinton es simplemente una hipócrita, o bien está orquestando una campaña contra el gobierno de Netanyahu al igual que lo hizo su marido cuando fue presidente.

La segunda posibilidad es la que tiene más sentido, ya que Tzipi Livni se apresuró a acudir en defensa de Hillary Clinton. Livni justifica las declaraciones de Hillary Clinton a pesar de que ésta fue tan lejos como para comparar a Israel con Irán, o tal vez por eso mismo: después de todo, Livni está a punto de perder su puesto como presidente de Kadima a manos de Shaul Mofaz, que nació en Irán.

El problema con recitar el contenido del Ha’aretz y The New York Times es que puede hacerte parecer inteligente ante los lectores del Haaretz y del New York Times (el tipo de personas que asisten al Foro Saban), pero también te puede hacer aparecer como un tonto ante el resto del mundo. El hecho de que Livni expresara su apoyo a los comentarios desagradables e hipócritas de Hillary Clinton nos demuestra que Clinton y Livni se merecen la una a la otra. Pero también sirve para demostrar que tanto Israel como Estados Unidos se merecen algo mejor.

Autor: Emmanuel Navon
Traducción: Safed-Tzfat

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15/12/2011

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Comentarios para “Hilarante Hillary”


  1. Carlos expresa que:

    Refiriéndome explícitamente al tema de la separación entre hombres y mujeres en autobuses “haredíes” vs. Nueva York, debo decir que una cosa es la intención en Israel que tiene un trasfondo religioso (Ley Talmúdica), otra muy distinta en EE.UU. cuya determinación es de tipo social.